Un puerto, dos potencias: el difícil equilibrio de Perú entre China y EE.UU.

En medio de presiones de Washington, el país andino mantiene su deseo de tener una "política exterior autónoma y diversificada".

Se estima que el Tribunal Constitucional (TC) peruano recibe entre 120 y 150 expedientes al mes, pero pocos tan importantes como el recurso presentado por Cosco Shipping Ports Chancay Perú S.A., una empresa de mayoría china que es propietaria y operadora de un puerto clave.

Se trata del Terminal Portuario Multipropósito de Chancay, uno de los proyectos chinos más grandes y estratégicos en América Latina, que mientras opera con normalidad, espera un dictamen definitivo del TC sobre la posibilidad de que no pueda ser supervisado por Perú.

Cosco Shipping arguye que el contrato firmado con el Estado peruano le otorga autonomía y lo exime de esa regulación, pero el Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (Ositrán) defiende lo contrario.

La disputa legal llegó al TC, que se espera falle próximamente, luego de cumplir todas las instancias correspondientes. El Poder Judicial resolvió en favor de Ositrán y, por ende, avaló al Estado a supervisar y regular el puerto de Chancay. Fue allí cuando Cosco Shipping decidió acudir al tribunal dirimente.

La mano de EE.UU.

Desde la administración de Joe Biden los EE.UU. han manifestado constantemente su preocupación por esta megaobra. Bajo el mando de Donald Trump continuó la tendencia, pero agudizada, con un embajador muy locuaz que critica a China desde diversos ámbitos.

"EE.UU. nunca dejaría que un tercer país, tanto China o el que sea, maneje los activos importantes, críticos del país", declaró el embajador estadounidense en Perú, Bernie Navarro, hace unos meses.

Entrevistado por el medio local RPP, Navarro se mostró contrariado con la posibilidad de que un juez falle a favor de Cosco. "Los EE.UU. nunca dictaríamos: 'Tienes que dejar su soberanía, nos tiene que dar más'. Como socio, como familia, nunca lo haríamos. Así que, yo creo que el Perú tampoco debiera dejar que otro país dicte esos puntos", remarcó.

Y en octubre pasado, el Departamento de Estado revocó la visa del magistrado del Primer Juzgado Especializado en lo Constitucional de Lima, Juan Carlos Núñez Matos, reconocido por haber fallado a favor de Cosco Shipping en los inicios de la controversia legal.

Tanto en medios como en X el embajador de EE.UU. apunta seguido contra Pekín y su influencia en Perú, donde el gigante asiático se ha robustecido como el socio económico número 1, seguido de Washington. Contrario a otros países de la región, Lima apuesta por jugar a dos bandas.

Una balanza complicada

Tanto ministros actuales como exfuncionarios peruanos han señalado que es imprescindible para las finanzas nacionales no romper con ninguna de las dos potencias. Inclusive, se ha hablado de la opción de una repartición de bienes claves.

"En ese escenario de los dos, tenemos que buscar el equilibrio", apeló el año pasado Miguel Ángel Rodríguez Mackay, quien fue canciller en el gobierno del izquierdista Pedro Castillo. "Si a los chinos les damos Chancay, a los gringos hay que darles Corío, pues, para el equilibrio. No podemos ponernos la camiseta de uno", dijo a Exitosa.

Y la tendencia equilibrista se mantiene, pese a la férrea postura de Trump en cuanto a China. Hace poco el secretario de Estado, Marco Rubio, visitó Perú con una serie de objetivos claros, entre ellos, poner a China en la diana. Y lo logró, mediáticamente.

La Embajada de China en el Perú le contestó que la región no era "patio trasero de nadie" y Rubio prefirió no ahondar en la diatriba, cuando le preguntaron en una conferencia de prensa conjunta con la presidenta peruana, Keiko Fujimori.

La gira de Rubio también sirvió para anunciar el ingreso de Perú al Escudo de las Américas, una coalición de países que están plenamente alineados con las estrategias de Trump. Sin embargo, el canciller peruano, Carlos Espá, negó que eso suponga afectar la relación con Pekín.

"La incorporación del Perú a la Escuela de las Américas no implica que el Perú haya tomado una decisión en detrimento de China, ni que haya renunciado a una política exterior autónoma y diversificada (...). El Perú mantiene relaciones de importancia con EE.UU. y con China en ámbitos distintos", explicó en el pleno del Senado.

Ya en julio pasado, cuando asumió la jefatura de la diplomacia peruana, delineó su plan: "Profundizaremos nuestras excelentes relaciones con los EE.UU., un socio, aliado y amigo estratégico con el cual compartimos valores fundamentales y desafíos comunes de diversa índole en el hemisferio. Al mismo tiempo, avizoramos el dinamismo de nuestros lazos con la República Popular China, nuestro principal socio comercial e importante fuente de inversiones".

Relación renovada

Mientras se espera la sentencia del TC y Navarro presiona para acortar el nexo entre Perú y China, el protocolo de actualización del tratado de libre comercio entre ambas naciones entró en vigor el 1 de noviembre, facilitando el comercio bilateral.

En 2009, el Perú se convirtió en el primer país de América Latina en suscribir con China un tratado integral de libre comercio. Y este 2 de noviembre se cumplen 55 años desde que el país andino estableció relaciones con la República Popular.

"Tanto la cooperación China-Perú como la cooperación China-América Latina no están apuntadas hacia terceros, tampoco debe ser intervenida ni socavada deliberadamente por terceros. Por 55 años, las relaciones China-Perú han tenido un desarrollo constante a pesar de adversidades", afirmó el embajador chino en Lima, Song Yang.

En una entrevista, Song señaló a su par estadounidense, sin mencionarlo. "No actuamos de manera arrogante ni imponemos condiciones a otros, persistimos en defender principios de respeto mutuo y trato igualitario, fortalecer diálogo e intercambio y fomentar confianza política mutua", sostuvo.