El crimen organizado mexicano y sus poderosos narcos estarían infiltrándose en todas las vertientes relacionadas con el Mundial 2026, que se celebrará en menos de tres meses en el país latinoamericano.
Según una investigación desarrollada por La Silla Rota, el narco habría entrado de lleno en negocios inmobiliarios y turísticos, de cara al Mundial, pasando por la logística del evento deportivo, que comprende desde el suministro de alimentos hasta el gas.
El objetivo de estas organizaciones criminales es optimizar beneficios en las fechas en que se estima la llegada masiva de turistas a las distintas sedes mexicanas, con el propósito de lavar activos de procedencia ilícita y fortalecer su estructura financiera.
De acuerdo a la citada investigación, hay en marcha varias investigaciones de inteligencia financiera que arrancaron en 2024, alentadas por el aumento de pagos en efectivo y el incremento de los precios en el mercado inmobiliario. Las denuncias de extorsiones y de despojo de negocios tradicionales completaron el temor.
Epicentro del narco
El punto caliente de estas actividades es la Ciudad de México, más concretamente en los alrededores del estadio Azteca, pero sus réplicas se concentran en Guadalajara y Monterrey, donde se encuentran las otras sedes de una de las competiciones deportivas más importantes del globo.

Los expedientes de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) sostienen que las operaciones que están bajo lupa tienen el objetivo de lograr una reconfiguración financiera del crimen organizado.
Se estima que las mayores inversiones las ha hecho hasta la fecha el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), con alrededor de 100 millones de pesos (5,6 millones de dólares); seguido del Cártel de Sinaloa, con 80 millones de pesos (4,5 millones de dólares); y de La Familia Michoacana, con alrededor de 50 millones (2,8 millones de dólares). Su operación contempla las actividades de pernocta, comida y traslado de los turistas.
Otros grupos locales también estarían utilizando esta estrategia, entre ellos, La Unión Tepito, el Cártel de Tláhuac y el grupo conocido como Los Rodolfos.
Este último grupo criminal está siendo investigado por echar a familias de sus comercios, así como por las presuntas inversiones en las 'trajineras', como se conoce a los tradicionales embarcaderos turísticos de Xochimilco. Los tentáculos también se expanden a bares y establecimientos nocturnos cercanos al estadio Azteca, en los que se espera una alta demanda durante el torneo.
Turismo bajo la lupa
La cadena de suministro alimentaria también está en el punto de mira. El Cártel de Sinaloa habría penetrado en el abasto de mariscos, mientras que el CJNG estaría invirtiendo en otras ramas del sector turístico, como departamentos de lujo ofrecidos en plataformas de hospedaje temporal, empresas de alquiler de automóviles o agencias que comercializan experiencias y recorridos.

Así, las organizaciones criminales adquieren departamentos antiguos en zonas como Coyoacán o Tlalpan, los remodelan con dinero en efectivo y los sacan al mercado digital de estancias cortas.
Detrás de estas actividades no solo está el lucro, sino también el lavado de activos en actividades donde la trazabilidad de los ingresos es mínima.
Sustitución de comercios tradicionales
En 2024, cuando se inició la investigación, llegaron multitud de denuncias por despojo a la Fiscalía capitalina. Se reportaban que las víctimas habían sido desalojadas de sus domicilios o predios. Ahora, en esos lugares se han instalado mercados, complejos habitacionales y plazas comerciales.
El patrón es claro para las autoridades que investigan: se trata de la sustitución paulatina de comercios tradicionales por nuevos establecimientos vinculados a las organizaciones investigadas, que pretenden sacar provecho del 'boom' del Mundial.
Los expedientes apuntan del mismo modo a la organización de eventos privados en hoteles, que podrían convertirse en puntos de distribución de drogas y de explotación sexual.
Además, se investiga la infiltración de esos grupos criminales en las empresas que suministran al propio estadio Azteca, tanto para formar una red de venta de drogas, como para captar información.
Los tentáculos llegan a casi todos lados. Se indaga sobre los movimientos del Cártel de Santa Rosa de Lima en el sector energético, con el establecimiento de contratos con gasolineras para la venta exclusiva de combustible; o la incursión del narco en el mercado de apuestas y reventa digital, así como el control de servicios de transporte en los principales aeropuertos, entre otros.
Desde que se inició la investigación, se han incrementado las acciones para bloquear flujos financieros relacionados con estas operaciones. En Ciudad de México, por ejemplo, se impidió la inyección de al menos 280 millones de pesos (más de 15 millones de dólares) en actividades vinculadas con el Mundial.
Mientras la capital de México se prepara para recibir a aficionados de todo el mundo y ofrecer la mejor versión de sí misma, el narco aspira a convertir el evento en el mayor terreno para el blanqueo de capitales y el fortalecimiento de su infraestructura financiera.


