En medio del recrudecimiento del bloqueo que Estados Unidos mantiene sobre Cuba desde hace más de seis décadas, el ministro de Relaciones Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, declaró que la población estadounidense está cansada del aumento de presupuestos de políticas de guerra, mientras "los fondos públicos necesarios para garantizar el bienestar de la población se reducen proporcionalmente".
"El pueblo estadounidense está harto y cansado de décadas de guerras injustas, agresiones y operaciones militares en las que sus impuestos financian presupuestos militares cada vez más altos", escribió Rodríguez en su cuenta de X.
El canciller destacó que, según una reciente encuesta realizada en Estados Unidos, el 61 % de los ciudadanos se opone a una acción militar de Washington contra Cuba, frente a solo un 13 % que apoyaría "esa acción beligerante".
En este sentido, instó a la Administración Trump a escuchar a su población y a su propio electorado. "El Gobierno de EE.UU. debería prestar atención y atender las demandas de la mayoría de su población y votantes, como se comprometió a hacer cuando fue elegido", agregó.
Una presión renovada
- El 29 de enero, el presidente de EE.UU., Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que declara una "emergencia nacional" ante la supuesta "amenaza inusual y extraordinaria" que, según Washington, representaría Cuba para la seguridad del país norteamericano y la región. El texto acusa al Gobierno cubano de alinearse con "numerosos países hostiles", de acoger a "grupos terroristas transnacionales" como Hamás y Hezbolá y de permitir el despliegue en la isla de "sofisticadas capacidades militares y de inteligencia" de Rusia y China.
- Sobre esas bases, se anunció la imposición de aranceles a los países que vendan petróleo a la nación antillana, a lo que se suman amenazas de represalia contra aquellos que contravengan la orden ejecutiva de la Casa Blanca.
- Posteriormente, Trump reconoció que su Administración mantiene contactos con La Habana e indicó que van a llegar a un acuerdo con Cuba, si bien calificó al país caribeño como "una nación en decadencia" que "ya no cuenta con Venezuela" para sostenerse.
- A su vez, Díaz-Canel afirmó que esta nueva medida por parte de Washington "evidencia la naturaleza fascista, criminal y genocida de una camarilla que ha secuestrado los intereses del pueblo estadounidense con fines puramente personales".


