La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, evitó responder de forma directa este martes a una pregunta sobre las implicancias morales de una eventual amenaza de EE.UU. contra Irán, luego de que un periodista le consultara cómo el presidente Donald Trump podría tener autoridad internacional si su gobierno contempla la "eliminación de la civilización iraní", en el marco de la escalada bélica en Medio Oriente.
Durante una rueda de prensa, el periodista Brian Feinberg planteó la pregunta de forma directa: "¿Cómo puede el presidente afirmar que EE.UU. puede ocupar una posición moral elevada si está amenazando con destruir civilizaciones y no presenta las guerras como conflictos contra otros gobiernos?". Ante esto, Leavitt respondió sin matices: "Creo que debería observar las acciones de este presidente en las últimas seis semanas. Que usted siquiera sugiera que el presidente no tiene superioridad moral sobre el régimen terrorista iraní es, francamente, insultante".
El intercambio se produjo en un tono tenso, luego de que el periodista insistiera en el contraste con precedentes históricos y recordara que, durante la invasión de Irak en 2003, el entonces presidente George W. Bush había afirmado que la ofensiva estaba dirigida contra el gobierno y no contra la población. En ese marco, remarcó que las recientes declaraciones de Donald Trump apuntaban a "la civilización iraní" en su conjunto y no únicamente a las autoridades del país.
Ante ese planteo, Leavitt redobló la defensa del mandatario y amplió su respuesta: sostuvo que las acciones del gobierno estadounidense en las últimas semanas, junto con la labor de las fuerzas armadas, han "prácticamente desmantelado" al aparato militar iraní, al que calificó como un "régimen islámico rebelde" con décadas de hostilidad hacia EE.UU.
En su respuesta, Leavitt incorporó ese mismo argumento para defender al gobierno de Donald Trump: sostuvo que EE.UU. "ha sido un líder moral durante la mayor parte de su historia al librar guerras contra otros gobiernos", y contrastó esa tradición con lo que describió como un régimen iraní hostil, al que acusó de décadas de consignas contra Washington y de haber causado bajas entre tropas estadounidenses.
La amenaza de Trump
La controversia se da en el marco de una advertencia directa del presidente Trump, quien el martes elevó el tono de la confrontación con un mensaje dirigido a Irán en su red Truth Social: "Una civilización entera morirá esta noche, para no volver jamás. No quiero que eso suceda, pero probablemente sucederá". La declaración, vinculada al ultimátum sobre la reapertura del estrecho de Ormuz, fue interpretada como una amenaza explícita que excede al gobierno iraní y alcanza a su población civil.
En paralelo, el conflicto entró en una pausa negociada tras semanas de escalada. Con mediación de Pakistán, Trump suspendió por dos semanas los ataques contra Irán, horas antes de que venciera su ultimátum para aplicar una "fuerza destructiva" si Teherán no abría el estrecho de Ormuz. La Casa Blanca sostuvo que Washington ya había cumplido sus objetivos militares y que veía margen para un acuerdo, aunque condicionó la tregua a la apertura "completa, inmediata y segura" de esa vía estratégica.
Desde Teherán, en cambio, el gobierno presentó el entendimiento como una victoria propia y afirmó que EE.UU. e Israel aceptaron sus condiciones para un alto el fuego temporal. Según la versión iraní, el esquema incluiría compromisos de no agresión, respeto a su control sobre el estrecho de Ormuz y a su programa de enriquecimiento de uranio, además del eventual levantamiento de sanciones y la apertura de negociaciones formales en Islamabad en un plazo de hasta 15 días. Aun así, las autoridades advirtieron que mantendrán capacidad de respuesta militar ante cualquier ruptura del acuerdo.
Qué está pasando tras el alto el fuego de dos semanas entre Irán y EE.UU.: MINUTO A MINUTO