The Guardian: Países árabes buscan más socios en seguridad viendo lo poco fiable que es EE.UU.

El diario The Guardian deja al descubierto la nueva y urgente tendencia en Oriente Medio.

Muchos líderes de los países árabes del golfo Pérsico perciben a Estados Unidos "como un proveedor de seguridad poco fiable y muy costoso, en una relación donde el Golfo suele pagar mucho y aun así asume el riesgo de represalias" después de los 40 días de la guerra a gran escala en Oriente Medio, opinó el profesor asociado de King's College de Londres, Andreas Krieg, en declaraciones al periódico británico The Guardian.

En su previsión, las bases militares estadounidenses en la zona permanecerán después del cese de hostilidades, "pero se ven ahora menos como escudos y más como trampas".

El medio se inmiscuye en esta tendencia y revela que las monarquías de la región se apresuraron en los recientes meses o semanas a buscar más socios geopolíticos. Así, Arabia Saudita forjó un pacto de defensa con Pakistán, mientras que los Emiratos Árabes Unidos anunciaron una alianza de defensa con la India. Mientras estaban ya bajo una 'lluvia' de drones iraníes, tanto Arabia como los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Catar firmaron acuerdos de defensa con Ucrania. En marzo surgió una nueva alianza, STEP, por las siglas de Arabia Saudita, Turquía, Egipto y Pakistán, aunque sobre estos cuatro no está claro si buscarán protegerse más de Irán o de Israel.

Esta semana, el primer ministro británico, Keir Starmer, viajó a Riad para abordar con el príncipe heredero Mohammed bin Salmán al Saud las posibilidades para profundizar la cooperación bilateral en la industria de defensa.

Los emiratíes resultaron los más afectados por las represalias iraníes; contra ellos fueron disparados 2.256 drones y al menos 563 misiles, de los cuales lograron interceptar más del 90 %, según las autoridades. La postura de Abu Dhabi también era de las más belicosas entre los países árabes y, presuntamente, las Fuerzas Armadas de esta monarquía estuvieron detrás del ataque a las instalaciones petroleras en la isla Lavan en la mañana del 8 de abril, que Teherán atribuyó inicialmente a la violación de la tregua apenas puesta en vigor por parte de Israel y EE.UU.

Después de las semanas de guerra, las monarquías árabes se ven interesadas en fortalecer sus puertos y proteger sus plantas desalinizadoras, en la vigilancia marítima y las rutas de exportación alternativas, mientras que no pueden tolerar que Irán mantenga el control del estrecho de Ormuz, según la publicación.