La 2.ª Reunión de Coordinación Regional de la División Cono Sur, organizada por la Administración para el Control de Drogas de EE.UU. (DEA, por sus siglas en inglés) en Montevideo, Uruguay, reunió a jefes de seguridad de América Latina y dejó una serie de señales sobre cómo está mutando el narcotráfico en la región, con nuevas rutas, mayor sofisticación y desafíos crecientes para los Estados.
El encuentro, celebrado entre el 9 y el 10 de abril, congregó a representantes de países como Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y EE.UU., con el objetivo de fortalecer la cooperación y el intercambio de información frente al avance del crimen organizado.
El Ministro del Interior, Dr. Carlos Negro, realizó la apertura de la 2ª Reunión de Coordinación Regional de la División Cono Sur, organizada por la Administración para el Control de Drogas (DEA) en Montevideo.El encuentro reúne a representantes de nueve países de la región,… pic.twitter.com/ojFDXzfbYD
— Ministerio del Interior (@Minterioruy) April 9, 2026
Uno de los principales puntos de alerta fue el aumento del tráfico de hachís hacia América Latina, un fenómeno que, según autoridades bolivianas, refleja la diversificación de los mercados ilícitos y la expansión de rutas desde otras regiones como África y Norteamérica, reportó El Deber.
En paralelo, se advirtió sobre la creciente circulación y posible desvío de precursores químicos —como el acetato de etilo y el carbonato de sodio— utilizados en la producción de drogas, lo que obliga a reforzar los controles y la fiscalización a nivel regional.
Cooperación regional
Desde el gobierno de Uruguay, anfitrión del encuentro, se remarcó que la cooperación internacional es clave para enfrentar un fenómeno que atraviesa fronteras. El ministro del Interior, Carlos Negro, lo resumió así: "Profundizar el intercambio de información, mejorar la coordinación en las investigaciones y fortalecer el trabajo conjunto son claves para enfrentar con mayor eficacia los desafíos comunes".
En la misma línea, el director regional de la DEA para el Cono Sur, Michael Cabral, subrayó el alcance del problema: "Formamos este grupo para enfrentar amenazas que nos afectan a todos", dijo, al destacar la necesidad de reforzar objetivos comunes frente a un crimen organizado cada vez más transnacional.
Otro eje central del debate fue la necesidad de avanzar hacia estrategias más integrales. Delegaciones como la de Bolivia plantearon cambiar el enfoque tradicional, pasando de la incautación de drogas a la desarticulación de las estructuras económicas y logísticas del narcotráfico.
En ese sentido, el viceministro boliviano Ernesto Justiniano sostuvo que el objetivo es atacar las redes de financiamiento y las cadenas de valor del crimen organizado, además de intervenir en factores estructurales como los cultivos ilegales.
El caso del detenido narcotraficante uruguayo Sebastián Marset fue mencionado como ejemplo de la capacidad de estas organizaciones para operar a escala regional y reconfigurarse rápidamente, lo que refuerza la necesidad de respuestas conjuntas más eficaces, informó Unitel.


