Un futuro del acuerdo entre EE.UU. e Irán es incierto —lo más probable es una prórroga, no un acuerdo definitivo— porque el proceso de paz está paralizado por el caos interno en la Administración estadounidense, mientras que la República Islámica aprovecha esta debilidad para mantener una estrategia de "tensión controlada", opina el politólogo y periodista ruso Georgui Bovt en un artículo publicado este lunes en el portal BFM.RU.
El analista subraya que, aunque la primera ronda de negociaciones entre Washington y Teherán en Islamabad terminó sin resultado tangible, ambas partes están interesadas en negociar. Sin embargo, la tregua de dos semanas, que expira oficialmente el 22 de abril, se tambalea por la falta de avances y por la negativa de Irán a confirmar su participación en una segunda ronda. "¿Cuáles son las perspectivas de una solución?", se pregunta el experto.
Caos en la toma de decisiones de EE.UU.
En opinión del politólogo, uno de los problemas clave es que la Administración estadounidense carece de una estrategia clara y unificada para negociar con Irán. El autor cita al periódico The Wall Street Journal que señala que el presidente de EE.UU., Donald Trump, no puede cumplir sus amenazas de destruir la civilización iraní. Por lo tanto, según Bovt, tales declaraciones no son más que "una improvisación no coordinada con su equipo de seguridad nacional".
El analista indica que Trump parece tratar de parecer un poco peligrosamente loco como forma de presión, pero al mismo tiempo se negó a capturar la isla de Jarg —clave para el petróleo iraní— por temor a grandes pérdidas. En este sentido, concluye que el mandatario aparece como un líder que quiere un acuerdo rápido, teme la subida de la gasolina y la reacción de los mercados, y está rodeado de un equipo que le dosifica la información para evitar sus impulsos.
Esto no es fortaleza en la posición negociadora. Es un caos en el nivel de toma de decisiones.
A ello se suma la composición de la delegación estadounidense —encabezada por el vicepresidente J.D.Vance, el enviado especial de Trump, Steve Witkoff, y el asesor Jared Kushner, cada uno representando diferentes intereses— que "no es el resultado de una elaboración interinstitucional consensuada", sino el producto del choque de varios centros de influencia. Así, Bovt concluye que la postura de Washington en las negociaciones "puede cambiar incluso durante una misma ronda, dependiendo de a quién haya llamado Trump por teléfono por última vez".
Postura de Teherán
Según el análisis, la estrategia de la República Islámica "está determinada por su potencial militar y económico aún existente". El periodista cita los datos del Pentágono, según los cuales Irán está lejos de su colapso. "Ha conservado más del 60 % de sus lanzadores de misiles, más del 70 % de sus reservas de misiles, así como más del 40 % de sus drones de ataque", precisa.
En este sentido, destaca que el liderazgo iraní cree en su capacidad para continuar la guerra al menos a lo largo de otros seis meses, "especialmente teniendo en cuenta la presión que puede ejercer sobre la economía mundial mediante ataques contra los países productores de petróleo del Golfo". A esto se añade la amenaza de los hutíes de cerrar el estrecho de Bab el Mandeb, clave en la ruta marítima más corta entre Europa y Asia, que pasa por el canal de Suez.
El estrecho de Bab el Mandeb, ruta estratégica cuyo bloqueo asfixiaría al golfo Pérsico y dispararía el precio del petróleo.
Escenarios posibles
Ante la inestabilidad de la delegación del país norteamericano y el poder militar iraní, Bovt señala varias opciones posibles para Teherán. La más probable es la estrategia de "tensión controlada": "alargar las negociaciones y esperar a que Estados Unidos suavice su posición bajo la presión de las limitaciones políticas internas de Trump".
A su juicio, el segundo escenario consiste en "aceptar un acuerdo limitado sobre el programa nuclear a cambio del levantamiento de las sanciones y la apertura del estrecho", mientras que la tercera opción es "el cierre total de Ormuz, la activación de los ataques hutíes, ataques directos contra bases estadounidenses en la región —y los ataques de represalia de Estados Unidos". Sin embargo, el politólogo sugiere que Irán "preferiría evitar este escenario".
El estrecho de Ormuz, la verdadera 'arma' de Irán
Pronóstico sobre las negociaciones
En cuanto al posible desarrollo de la situación, explica: "La segunda ronda de negociaciones en Islamabad, al parecer, se llevará a cabo. Pakistán ha invertido demasiado en este proceso. Trump está demasiado preocupado por los precios de la gasolina y las caídas en las encuestas como para simplemente 'escalar'. Irán no quiere llegar a la destrucción de su infraestructura". Sin embargo, sentencia que "es poco probable que una nueva ronda traiga un acuerdo definitivo", y prevé que "estará dirigida principalmente a prorrogar la tregua y acercar posiciones sobre la cuestión nuclear".
Asimismo, Bovt baraja la posibilidad de la firma de un acuerdo parcial que consiste en "descongelar parte de los activos iraníes y abrir Ormuz a cambio de la suspensión del bloqueo estadounidense —pero sin resolver la cuestión nuclear". No obstante, desde su punto de vista, es la opción menos deseable para Trump, ya que "no elimina ninguna de las contradicciones clave y garantiza el regreso a la crisis en pocos meses".
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