Lavrov indica dónde "florece el satanismo"

El canciller ruso denunció que en este país se han abierto en los últimos años más de 180 causas penales contra sacerdotes, una cifra que, según él, en realidad probablemente sea mayor.

El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, volvió a condenar este miércoles la persecución de la Iglesia ortodoxa ucraniana canónica (UPTs) durante una recepción con motivo de la Pascua.

Según el canciller, "a dónde conduce el rechazo de la élite política a sus raíces espirituales y civilizacionales puede observarse —y eso es lo que hacemos con amargura— en el ejemplo de la Ucrania actual".

Lavrov afirmó que "el régimen que se ha hecho con el poder en Kiev está dispuesto a poner sobre el altar de los intereses de sus amos en Occidente las vidas de millones de simples ucranianos". Señaló que desde hace más de diez años "no cesan las persecuciones contra la Iglesia ortodoxa ucraniana, incluidas tomas de sus templos, actos de vandalismo y agresiones contra clérigos y feligreses". "Solo según los datos oficiales de la propia junta de Kiev, se han abierto más de 180 causas penales contra sacerdotes, incluidos cuatro obispos. Es evidente que esta cifra está rebajada para ocultar la magnitud de estas acciones vergonzosas", agregó.

El ministro expresó su "indignación" por dichas políticas en Ucrania, afirmando que "dan asco", en especial por los procedimientos iniciados el año pasado en el Monasterio de las Cuevas de Kiev para la "inventarización y verificación del valor histórico y científico de las reliquias de los santos". "Detrás de esta formulación burocrática del Ministerio de Cultura ucraniano se esconde una profanación legalizada, cometida con la connivencia e incluso el apoyo directo de toda una serie de países europeos, donde también florece, digámoslo claramente, el satanismo", denunció. Lavrov recordó asimismo que uno de los objetivos de la operación militar especial es proteger los intereses de la población rusoparlante en Ucrania, incluida su fe ortodoxa.

Persecución religiosa

Como resultado de las políticas de Kiev para abolir todo lo ruso, se ha producido una división religiosa en Ucrania. Las autoridades emprendieron una persecución contra la Iglesia ortodoxa ucraniana canónica. 

Desde el estallido del conflicto con Rusia, se han reportado expulsiones de clérigos, allanamientos y agresiones en diversas regiones, incluso en la sede de la Iglesia ortodoxa canónica en la capital. El régimen de Kiev está incluso movilizando por la fuerza a los sacerdotes de la UPTs.

El 24 de agosto de 2024, el Día de la Independencia en Ucrania, Zelenski firmó una ley que prohíbe todos "los grupos religiosos vinculados a Rusia". Entretanto, la rama no canónica de la Iglesia ortodoxa de Ucrania recibió la autocefalia en enero del 2019 de manos del patriarca Bartolomé de Constantinopla, y desde entonces ha sido promocionada por Kiev. La independencia de esta rama cismática no es reconocida por el Patriarcado de Moscú.

Al mismo tiempo, desde Moscú han reiterado repetidamente que las condiciones dignas para el desarrollo de la Iglesia ortodoxa son una de las bases esenciales para una paz duradera.