El expresidente de Bolivia Evo Morales puso sobre la mesa una propuesta para "pacificar" el país, sumido desde hace semanas en un conflicto político y social que afecta a la administración del mandatario conservador, Rodrigo Paz.
"Por Constitución, cuando no hay gobernabilidad, cuando hay abandono, cuando hay conflicto como estos, en tres meses [se debe hacer] una convocatoria a elecciones", dijo el político opositor en una entrevista difundida en las últimas horas.
Morales criticó las pugnas internas que, a su juicio, han caracterizado al Gobierno de Paz, entre ellas, las supuestas diferencias que tendría el propio mandatario con su vicepresidente, Edmand Lara.
Asimismo, calificó al actual mandatario boliviano de ser un "presidente por accidente, sin estructura política y sin programa", al que acusó de hacer caso omiso a las demandas de los sindicatos y movimientos sociales que se han echado a las calles contra sus medidas económicas, calificadas por Morales de "neoliberales".
Las palabras del dirigente opositor fueron repudiadas por Paz, quien aseguró que Morales "desvaría". "Un día le sube la temperatura y declara una cosa, hoy día le baja la temperatura y declara otra”, apuntó en declaraciones citadas por Unitel.
"No voy a pedir disculpas por las declaraciones de un expresidente que nunca asumió la democracia como suya, sino como una vía del control a través de un partido del gobierno del Estado y del control de la sociedad boliviana", acusó el mandatario boliviano.
Crisis
Desde hace más de dos semanas, el país suramericano vive una ola de protestas populares y bloqueos de caminos que comenzaron con reclamos al Ejecutivo por los salarios, el acceso a los combustibles y el rechazo a otras decisiones como la derogación de la ley de tierras, pero que con el paso de los días se han intensificado en exigencias, intensidad y extensión.
En las últimas jornadas, miles de manifestantes concentrados en La Paz han demandado la renuncia del mandatario y de parte de su gabinete, en medio de choques y acciones represivas de las fuerzas del orden.
Mientras, Paz ha denunciado que las protestas tienen un cariz insurreccional y ha recibido el respaldo del Gobierno de EE.UU., que responsabilizó de los hechos a las organizaciones políticas derrotadas en los comicios del pasado año. Washington también acusó a esos dirigentes —a los que no mencionó directamente— de actuar en colusión con el "crimen organizado y narcotraficantes", pero no presentó ninguna prueba que respaldara el señalamiento.