¿Acabará la inteligencia artificial con nuestros trabajos o fue todo una falsa alarma? Ante el rápido avance tecnológico, los gigantes de la industria no logran ponerse de acuerdo. En la misma semana, dos de las figuras más influyentes del sector de la IA han ofrecido visiones completamente opuestas sobre el futuro del empleo humano, dejando claro que la incertidumbre en el mercado laboral está lejos de resolverse.
El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, aseguró el martes que el rápido avance de la inteligencia artificial no provocó la destrucción masiva de empleos que había temido años atrás. Durante una conferencia organizada por Commonwealth Bank of Australia en Sídney, reconoció que sus previsiones sobre las consecuencias sociales y económicas de la tecnología fueron erróneas, reportó Reuters.
Altman señaló que cuando OpenAI lanzó ChatGPT en 2022 estaba preocupado por el posible impacto sobre los empleos administrativos de nivel inicial. Sin embargo, ahora considera que la realidad fue distinta y que la inteligencia artificial no eliminó tantos puestos de trabajo de oficina como temía. "Estoy encantado de haberme equivocado", afirmó el ejecutivo. Según explicó, OpenAI acertó en gran medida sus pronósticos tecnológicos, pero falló al estimar la velocidad y magnitud de los cambios que la IA tendría sobre el mercado laboral.
"Pensaba que la eliminación de puestos de trabajo de oficina de nivel inicial tendría un mayor impacto del que realmente ha ocurrido", manifestó Altman. "No creo que vayamos a sufrir ese apocalipsis laboral del que hablan o que defienden algunas de las empresas de nuestro sector", afirmó.
Opinión opuesta
La misma semana, Chris Olah, cofundador de Anthropic, empresa líder en el sector de la IA, vaticinó que existe "una posibilidad real" de que la inteligencia artificial desplace el trabajo humano a gran escala. En caso de que eso ocurra, apoyar a esas personas desplazadas "será un imperativo moral de proporciones históricas", afirmó durante la presentación de la primera encíclica del papa León XIV sobre inteligencia artificial.
Olah resaltó la necesidad de "imaginación moral y ambición" en el desarrollo humano si los modelos de IA se generalizan, y reconoció la preocupación de los progenitores por el bienestar de sus hijos y de las personas por el futuro de su trabajo.
Además, advirtió que el diálogo actual ignora un desafío aún mayor: el desarrollo de la IA se concentra en un puñado de países ricos. "¿Cómo aseguraremos que los beneficios de la IA se compartan globalmente? No tenemos un mecanismo para esto. Es un problema no resuelto", señaló.


