Un día después de que EE.UU. anunciara la próxima designación de las bandas criminales brasileñas Comando Vermelho (CV) y Primer Comando Capital (PCC) como organizaciones terroristas, el nerviosismo ha pasado a ser parte de la agenda.
La medida, que empezará a regir a partir del 5 de julio, se tomó con el argumento de que estas facciones tiene una influencia que se extiende "mucho más allá de las fronteras de Brasil", indicó el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, a través de un comunicado.
De esta forma, el CV y el PCC se unen al listado de organizaciones criminales latinoamericanas que han sido calificadas como terroristas, como el Cártel de Sinaloa, la Mara Salvatrucha, Gran Grif y el Clan del Golfo.
"Causará problemas"
En el comunicado de la Casa Blanca, Rubio aseguró que los actuales tentáculos del CV y el PCC se extienden no solo a la región, sino también al territorio estadounidense, lo que es visto por algunos especialistas como una primera grieta para justificar una eventual agresión.
"No tengo ninguna duda: causará problemas de todo tipo en Brasil y no veo ningún beneficio práctico que esta clasificación pueda aportar. Creo que existe un gran riesgo de que EE.UU. quiera hacer algún tipo de acción militar secreta aquí dentro de Brasil, como lo hizo en México y como también lo hizo en Venezuela", dijo el fiscal del Grupo de Acción Especial de Represión del Crimen Organizado (MP-SP), Lincoln Gakiya, en declaraciones reseñadas por G1.
Para el fiscal, la primera señal de alarma es que la designación como "organización terrorista" es el punto de apoyo que podrá usar EE.UU. para que sus operaciones salgan de la esfera policial y escalen al ámbito de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) y las fuerzas armadas norteamericanas.
"Cuando pasa a ser clasificado y tratado por la CIA y los militares, existe la confidencialidad de esta información, que pasa a ser clasificada como secreta y ultrasecreta o confidencial. Entonces, probablemente tendremos una disminución, una pérdida en el intercambio de información", aseveró.
Además, el peligro también se extiende al sistema financiero de Brasil, ya que las instituciones bancarias, fintechs o fondos de inversión podrían ser susceptibles a sanciones unilaterales, si se comprueba que por sus sistemas pasó algún tipo de recurso proveniente de las pandillas designadas.
Cuestión de roce
La decisión de la administración de Donald Trump ocurre en un momento de crecientes tensiones con el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, luego de la polémica expulsión de un funcionario militar brasileño en territorio estadounidense, que fue respondida de manera recíproca por el gigante latinoamericano.
La expulsión del agregado militar en EE.UU., Marcelo Ivo de Carvalho, se tomó a raíz de la detención en Miami de Alexandre Ramagem, exjefe de la Agencia Brasileña de Inteligencia durante la presidencia de Jair Bolsonaro (2019-2023). Para la Casa Blanca, el funcionario suramericano habría "manipulado" el sistema informativo para que se lograra la captura del exfuncionario, prófugo de la justicia en Brasil.
Ese roce no fue el primero, pero ha caldeado el ambiente en el gigante suramericano, ya que Flávio, uno de los hijos de Bolsonaro, aparece en las encuestas como virtual competidor contra Lula y es cercano a Trump. Según Folha, la más reciente medida de EE.UU. favorece sus aspiraciones.
De hecho, la decisión sobre el CV y el PCC se tomó días después de que Flávio Bolsonaro se reuniera con Rubio en EE.UU. El hijo del expresidente ultraconservador se ha erigido como precandidato en Brasil, ya que su padre cumple una condena de cárcel por planificar un fallido golpe de Estado contra Lula en 2022.
Doctrina 'Donroe'
La prensa local estima que Lula redefina su estrategia en dos vertientes principales: a lo externo, para favorecer el diálogo directo con Trump; y en el plano interno, con miras a reforzar su discurso de defensa de la soberanía frente al intervencionismo del que acusa al delfín de Bolsonaro.
En medio de esa diatriba está la Estrategia Nacional de Defensa de los EE.UU. Según esos marcos, basados en la llamada 'Doctrina Donroe', ese país busca garantizar pleno dominio comercial y militar de la región, a la que considera su "patio trasero".
Ese enfoque ya ha tenido impactos importantes en la región. En enero sirvió como paraguas para perpetrar la agresión unilateral contra Venezuela, que terminó con el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro; y en las últimas semanas se ha puesto sobre la mesa para amenazar con una "intervención por tierra" a países como México, con la supuesta excusa del combate al narcotráfico.
Además, se descubrió hace semanas que agentes de la CIA actuaban en operativos antidrogas de manera encubierta en México, sin autorización del Gobierno de la presidenta, Claudia Sheinbaum. La cuestión salió a la luz por la muerte de funcionarios estadounidenses en un accidente de tránsito.
El episodio, que implica una violación a la soberanía territorial mexicana, no ha sido esclarecido por la Casa Blanca. Por el contrario, la administración de Trump lanzó un sorpresivo pedido de extradición que toca a varios políticos del país latinoamericano, tres de ellos cercanos a la mandataria.