Un nuevo estudio sugiere que las gotas de niebla pueden actuar como diminutos hábitats flotantes donde las bacterias viven, crecen y se multiplican, un hallazgo que desafía la idea tradicional de que la neblina es solo un fenómeno húmedo e inactivo, informó recientemente la Universidad Estatal de Arizona (EE.UU.).
Tras recolectar muestras de niebla en Pensilvania antes del amanecer, los investigadores descubrieron que ciertas bacterias, en especial las metilobacterias, no solo sobreviven dentro de esas gotas, sino que también se alimentan de contaminantes como el formaldehído, un compuesto tóxico presente en el aire urbano y en el humo.
Una población sorprendentemente grande
Aunque las bacterias aparecen en menos de 1 % de las gotas, el equipo señaló que la enorme cantidad de gotitas que forma la niebla hace que la población microbiana total sea considerable, comparable a la concentración de microorganismos en el océano.
El estudio, publicado en la revista mBio, plantea que la niebla funciona como un ecosistema temporal donde ocurren procesos biológicos activos que podrían ayudar a aminorar ciertos contaminantes atmosféricos e incluso, quizá, los patrones climáticos. Además, los autores advirtieron que el agua recolectada de la neblina de regiones secas debería tratarse antes de beberla, debido a la presencia de esos organismos.
Si te ha gustado, ¡compártelo con tus amigos!