La isla mediterránea de Córcega, que goza del estatus de "colectividad territorial" y constituye una de las 18 regiones de Francia, continúa avanzando en su aspiración a lograr una mayor independencia de París.
A pesar de dar un paso más hacia la autonomía, la tierra natal de Napoleón Bonaparte sigue enfrentándose a la renuencia y la intransigencia de los dirigentes franceses a la hora de hacer concesiones.
¿Qué ocurrió?
Este martes, la Asamblea Nacional de Francia aprobó en primera lectura un proyecto de ley para incorporar a la Constitución de la República una disposición sobre el estatus autónomo de Córcega.
La iniciativa, que recibió 271 votos a favor y 202 en contra, propone consolidar el estatus especial de la isla, otorgando a las autoridades locales el derecho a adaptar las leyes nacionales y establecer sus propias normas.
El texto otorga a Córcega un "estatus de autonomía" que toma en cuenta sus "especificidades". Este se justifica por "sus características de isla mediterránea, con un relieve montañoso" y "su comunidad insular, histórica, lingüística y cultural, que ha desarrollado un vínculo singular con la tierra corsa".
Iniciado en 2022 a petición de Emmanuel Macron para poner fin a la ola de protestas provocada por la muerte en prisión del activista independentista Yvan Colonna, el texto inicial es fruto de negociaciones entre el Gobierno y los representantes electos corsos.
Perspectivas inciertas
A pesar de este gran paso, los expertos y analistas coinciden en que la obtención de la autonomía está en duda. La ley debe pasar ahora por el Senado, dominado por los políticos de derecha y centristas.
Pero incluso si ambas cámaras llegan a un acuerdo, deberá ser aprobado por el 60 % de los diputados de un Congreso especialmente convocado, que reunirá a representantes de ambas cámaras del Legislativo.
¿Por qué teme Francia la autonomía de Córcega?
En una entrevista con RT, Eva Balávina, investigadora del Instituto de Economía y Estrategia Militar Mundial de la Escuela Superior de Economía de Moscú, enumeró varias razones por las que París teme otorgar autonomía a sus territorios de ultramar.
La experta destaca que la Constitución francesa se basa en el principio de una "república única e indivisible", que se forjó en la lucha contra la fragmentación feudal.
"El segundo temor de los políticos —y tal vez el más pragmático— es el efecto dominó. Para los opositores a la autonomía —y entre los diputados había muchos—, se trata de un precedente peligroso, una 'puerta abierta al comunitarismo en la Constitución'", apunta Balávina, agregando que, tras Córcega, podrían exigir un estatus especial otras regiones como Bretaña, Alsacia o el País Vasco francés.
"Ninguna otra región de la metrópoli ha tenido jamás autonomía legislativa, y otorgársela a Córcega significaría abrir la puerta a una fila de aspirantes con argumentos históricos no menos sólidos", valora la experta.
El tercer temor sería de carácter institucional y geopolítico: "Significa que cada paso hacia la autonomía no genera estabilidad, sino una nueva ronda de demandas, al tiempo que debilita las herramientas de poder del Gobierno central".
No menos importante es el contexto electoral. "Para los posibles candidatos en las elecciones de 2027, resulta mucho más ventajoso mantener la intriga y convertir el destino de la autonomía en un elemento de la futura campaña presidencial. La cuestión corsa se ha convertido desde hace tiempo en un instrumento de posicionamiento electoral, y no en un tema que requiere una solución sistémica", explica la analista.
¿Qué pasará con Córcega?
Según cree Balávina, las autoridades francesas no lograrán retener a Córcega únicamente mediante medidas administrativas. Sin embargo, la paradoja de la situación radica en que las propias autoridades de la isla tampoco buscan una ruptura total con París.
"Tras décadas de lucha, la mayoría de los nacionalistas corsos han llegado a un objetivo más pragmático, es decir, obtener la máxima autonomía, conservando al mismo tiempo el máximo de beneficios del Estado francés: subsidios, protección social, programas de infraestructura y uno de los sistemas sociales más generosos de Europa", señala la experta.
La analista pronostica que la autonomía de Córcega quedará consagrada constitucionalmente, pero no antes de las presidenciales de 2027, y que su contenido práctico será más modesto de lo que exigen los nacionalistas. Así, algunos de los puntos del proyecto, como la inclusión del idioma corso como segundo idioma oficial y las preferencias en materia de empleo, seguirán siendo objeto de negociación durante los próximos años.



