Europa cometió un "grave error", dice jefe de la Agencia Internacional de la Energía

La actual situación continúa afectando a la competitividad y autonomía económica de la UE, sostuvo.

Europa cometió un "grave error" al no reducir con mayor rapidez su dependencia de los combustibles fósiles importados después de la crisis energética de 2022, afirmó el director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, en una entrevista concedida a Financial Times.

El responsable del organismo advirtió de que esta situación continúa afectando a la competitividad y a la autonomía económica del bloque comunitario.

Según Birol, uno de los principales problemas es el lento avance de la electrificación de la economía europea. Actualmente, la electricidad representa alrededor del 23 % del consumo energético de la Unión Europea, una proporción que el director de la AIE considera insuficiente y comparable a la de grandes productores de petróleo como Estados Unidos, pese a que la UE depende en gran medida de las importaciones de hidrocarburos.

"En mi opinión, este es un grave error para Europa", declaró, añadiendo que esperaba una respuesta mucho más rápida por parte de la UE para reducir su vulnerabilidad frente a las perturbaciones del mercado internacional.

En la entrevista, realizada junto al comisario europeo de Energía, Dan Jorgensen, ambos coincidieron en que el bloque comunitario debe acelerar el proceso de electrificación tras haber afrontado 2 crisis energéticas en menos de 5 años. Birol señaló que Europa debería seguir el ejemplo de países como China, Japón y Corea del Sur, donde la electricidad representa más del 30 % del consumo energético.

El impacto del fin de la energía rusa barata

Tras su boicot a los tradicionales flujos energéticos procedentes de Rusia, Europa ha incrementado su dependencia de alternativas más costosas, entre ellas el gas natural licuado importado desde EE.UU.

Como consecuencia, el encarecimiento de la energía ha repercutido sobre todo en las industrias que dependen de procesos altamente intensivos en consumo energético. De este modo, uno de los antiguos puntos fuertes de la industria europea —el acceso a una energía relativamente barata y estable— se ha convertido en uno de sus principales obstáculos competitivos.