El canal internacional
de noticias en español
más visto en el mundo
Actualidad

El auge de los portaviones chinos complica el panorama para la Armada de EE.UU.

Publicado:
China está encaminada a lograr la mayor concentración de buques militares en el Pacífico, mientras Washington lidia con sus compromisos globales.
El auge de los portaviones chinos complica el panorama para la Armada de EE.UU.

China está construyendo a ritmo industrial una fuerza aeronaval que podría cambiar el equilibrio de poder en el Pacífico. Con tres portaviones en servicio —Liaoning, Shandong y el nuevo Fujian— y una proyección del Pentágono que habla de hasta nueve unidades para 2035, Pekín ha pasado de experimentar con un antiguo buque soviético reacondicionado a desplegar navíos de gran cubierta con catapultas electromagnéticas y un ala aérea avanzada en formación.

Para la Armada de EE.UU., el problema ya no es si un portaviones chino iguala a un Gerald R. Ford, sino cómo gestionar una carrera en la que China puede concentrar más unidades en su región mientras Washington lidia con sus compromisos globales. 

El Fujian, incorporado a la flota en noviembre de 2025, supone un salto cualitativo: cuenta con catapultas EMALS, una cubierta más amplia y la capacidad de lanzar aparatos más pesados. El Departamento de Guerra estadounidense prevé que su futura ala aérea incluya cazas furtivos J‑35, variantes avanzadas del J‑15 para guerra electrónica, aviones de alerta temprana KJ‑600, helicópteros y sistemas no tripulados. Todo eso le daría al gigante asiático mucha más capacidad de vigilancia, mando y control desde el mar que la que hoy ofrecen el Liaoning y el Shandong.

La ventaja global sigue siendo estadounidense

Detrás de la ambición está una base industrial naval sin rival. Astilleros chinos como Jiangnan —constructor del Fujian— producen más de la mitad del tonelaje mercante mundial y combinan de forma rutinaria contratos civiles y militares. Ese ecosistema aporta diques enormes, cadenas de suministro profundas, soldadores y diseñadores experimentados y una demanda sostenida que permite planificar a largo plazo.

Traducir capacidad mercante en portaviones no es un proceso automático —los buques capitales exigen ingeniería, sistemas de aviación, armamento y estándares muy distintos— pero otorga a Pekín un margen de maniobra que Washington no tiene: EE.UU. depende de un único astillero, Newport News, para sus portaviones nucleares, y hoy los Ford tardan 10–11 años en completarse, frente a los 7–8 años que requerían los Nimitz. 

La ventaja global sigue siendo estadounidense: once portaviones nucleares, alas aéreas maduras, décadas de experiencia en operaciones en todo tipo de mares, una red logística planetaria. Sin embargo, el impacto de una flota china de cinco, seis o incluso nueve portaviones sería principalmente regional. Pekín podría rotar sus grupos para mantener siempre varios disponibles cerca de los puntos calientes —Taiwán, mar de la China Oriental, mar de la China Meridional— apoyados por aviones, misiles, radares y bases en tierra.

La Armada de EE.UU., en cambio, debe cruzar el Pacífico, sostener el reabastecimiento en alta mar, operar bajo la amenaza de misiles de largo alcance antibuque y compatibilizar el Indo‑Pacífico con Europa, Oriente Medio y otros teatros de operaciones.

Compartir:
RT en Español en vivo - TELEVISIÓN GRATIS 24/7