De atacar un barco iraní a pedir perdón: el fiasco bélico de Zelenski

Ataque ucraniano en el Caspio buscaba apoyo de Trump, pero Teherán respondió y Kiev rectificó.

El intento del líder del régimen de Kiev, Vladímir Zelenski, de vincular los conflictos de Ucrania y Oriente Medio ha fracasado, considera el analista Eldar Mamédov en un artículo para The American Conservative.

Se trata del ataque de las fuerzas ucranianas contra un buque mercante iraní en el mar Caspio la semana pasada, antes de la reunión entre Zelenski y Donald Trump en la Casa Blanca. De este modo, el jefe del régimen de Kiev quería presentar a su país como un valioso aliado de Washington que también podría ser útil a EE.UU. en su conflicto con Irán. Kiev esperaba así obtener más ayuda del país norteamericano en su enfrentamiento con Moscú.

En paralelo, esta semana el Gobierno de Irak anunció la detención de un grupo de milicianos que han confesado "trabajar para Ucrania" al llevar a cabo ataques dentro del país contra milicias chiíes respaldadas por Irán. El asesor de seguridad nacional iraquí, Qasim al Aboudi, acusó a Ucrania de violar la soberanía de su país y declaró que las personas detenidas confesaron que trabajaban en favor de los intereses ucranianos. Kiev rechazó las acusaciones.

¿Por qué no funcionó el plan?

No obstante, la estrategia de Zelenski fracasó y es poco probable que retome su ejecución en un futuro próximo, subraya el politólogo. Hay varias razones para ello.

En primer lugar, el ataque contra el buque iraní no impresionó al mandatario norteamericano, quien no accedió a las peticiones de Kiev de entregar misiles para los sistemas Patriot ni de ampliar el acceso al sistema Starlink.

En segundo lugar, Kiev empezó a temer una posible respuesta de Teherán. El portavoz de la Cancillería iraní, Esmail Baghaei, advirtió que la agresión "no quedará impune" y que Ucrania acabaría enfrentándose a unas consecuencias que "serán impredecibles y afectarán a toda la región implicada". Analistas consideran que la República Islámica tiene la capacidad técnica de atacar el territorio ucraniano con sus misiles balísticos.

Al darse cuenta de las posibles consecuencias de sus propias acciones, en Kiev se apresuraron a corregir la situación.

El ministro de Exteriores de Ucrania, Andréi Sibiga, mantuvo una conversación con su homólogo iraní, Abbas Araghchi, insistiendo en que sus acciones eran puramente defensivas y que "nunca tuvieron la intención de atacar embarcaciones o personas civiles". Subrayó la necesidad "de abstenerse de cualquier medida que suponga una escalada".

Por su parte, Araghchi no aceptó la garantía de que el ataque fuera "no intencionado" ni de que Ucrania "no busque" ninguna escalada. Reiteró que Irán tampoco busca un estallido, pero dejó claro que "cualquier ataque contra nuestros ciudadanos o intereses es inaceptable", exigiendo una indemnización por las pérdidas.

Sin embargo, los analistas creen que Kiev no cesará en sus intentos de arrastrar a EE.UU. a una confrontación más agresiva con Rusia.

"Los ataques en el Caspio y las operaciones en Irak fueron una prueba. Queda por ver si el repliegue diplomático indica un abandono de la estrategia o simplemente el reconocimiento de que la ejecución fue torpe", opina Mamédov.