El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado un nuevo paso en su reforma de la política de vacunación infantil. Una orden ejecutiva firmada este lunes establece que el Gobierno federal recomiende de forma universal inmunizar a todos los niños contra 11 enfermedades, frente a las 18 contempladas en el calendario de 2024, y aconseja además administrar las vacunas en visitas médicas separadas siempre que sea posible.
La medida llega acompañada de nuevas declaraciones de Trump vinculando la cantidad de vacunas recibidas durante la infancia con el autismo, una relación que no cuenta con respaldo científico.
Las vacunas contra la hepatitis A y B, rotavirus, gripe, covid-19 o algunas enfermedades meningocócicas dejan así de formar parte de la recomendación universal y pasan, según los casos, a reservarse para grupos de riesgo o a una decisión compartida entre padres y médicos. La orden también establece que la triple vírica contra sarampión, paperas y rubéola deberá administrarse mediante tres vacunas separadas cuando esos productos estén disponibles en Estados Unidos. No se prohíben las vacunas excluidas de la recomendación universal ni desaparece el acceso a ellas.
Sin evidencia científica
Trump fue especialmente lejos al justificar la separación de la triple vírica. "Juntas, existe la posibilidad de que sean bastante letales", afirmó durante la firma de la orden. Cuando inmediatamente después un periodista le preguntó si disponía de alguna evidencia que sostuviera esa afirmación, el presidente respondió "no" y explicó que había oído a algunas personas defender esa posibilidad.
Sin embargo, la hipótesis que sustenta esa preocupación ha sido estudiada repetidamente y décadas de investigación no han encontrado una relación causal entre las vacunas y el autismo. Pese a ello, Trump, volvió a insinuarla durante la comparecencia: aseguró que existen grupos con muy pocos casos de autismo que "no están muy metidos en el mundo de las vacunas" y concluyó que, por tanto, "hay algo que no está bien".
Una medida "peligrosa e innecesaria"
Tampoco existe evidencia publicada de que dividir la triple vírica en tres vacunas resulte más seguro. Los especialistas advierten, en cambio, de que multiplicar las visitas puede retrasar o impedir que algunos niños completen su vacunación y prolongar el tiempo durante el que permanecen expuestos a enfermedades prevenibles.
La decisión ha provocado fuertes críticas incluso dentro del Partido Republicano. El senador Bill Cassidy, médico y presidente del Comité de Salud del Senado, afirmó que la orden es equivocada y que Trump carece de los conocimientos médicos necesarios para introducir esos cambios.
La Academia Estadounidense de Pediatría también ha advertido de que alterar las recomendaciones sin nueva evidencia es una medida "peligrosa e innecesaria", que puede generar confusión entre las familias y reducir la vacunación, precisamente en un momento en que Estados Unidos afronta nuevos brotes de enfermedades prevenibles como el sarampión.



