El interés de la Administración actual de Estados Unidos por tierras raras lo lleva a apuntalar su alianza con Japón, que encontró un yacimiento debajo de una diminuta isla en el Pacífico apenas habitada, Minami Torishima. Cuando el presidente Donald Trump recibió a la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, en marzo pasado en la Casa Blanca, abordaron la cooperación en la extracción de estos recursos.
La particularidad del tema radica en lo profundo que yacen los minerales en ese lugar. Se trata de aproximadamente seis kilómetros bajo el nivel del mar, situación que promete uno de los proyectos mineros más profundos jamás considerados. Sin embargo, el acceso al sitio podría "satisfacer siglos de demanda industrial" de tierras raras, según el comunicado conjunto estadounidense-japonés emitido después de la cumbre, que recoge la agencia Bloomberg este jueves.
A pesar del escepticismo inicial sobre la viabilidad técnica y económica del proyecto, va tomando forma rápidamente. Las muestras conseguidas en lo que va del año apuntan a niveles significativos de itrio, gadolinio y disprosio, elementos en los que EE.UU. depende de China, que domina casi el 90 % del suministro mundial.
"Minami Torishima es un proyecto ambicioso, pero podría permitir a Japón y EE.UU. tener una cadena de suministro de tierras raras completamente cerrada, ayudando a romper la influencia de China sobre ellas", expresó un investigador del laboratorio de ideas Hudson Institute, William Chou.
La urgencia del programa conjunto se ha intensificado tras las restricciones que el gigante asiático impuso a la exportación de tierras raras, que afectan tanto a EE.UU. como a Japón, en represalia por las políticas comerciales y colaboración con los separatistas en la isla china de Taiwán. Varias empresas estadounidenses, incluida Deep Reach Technology, con sede en Houston, han expresado su interés por la extracción, según el medio.
Japón pretende realizar pruebas de minería a gran escala en febrero de 2027 y desarrollar un plan de comercialización para 2028. El proyecto podría requerir miles de millones de dólares de inversión durante más de una década.
Por su parte, China también se mostró interesada en la región del Pacífico cercana a Minami Torishima con repetidas visitas de buques de investigación oceanográfica. Incluso un portaviones chino entró en la zona económica exclusiva de la isla en junio de 2025, un movimiento que alarmó a Tokio.