Islas Kuriles, principal escollo para un acuerdo de paz entre Rusia y Japón: Todo sobre la disputa
Japón puede decir todo lo que quiera acerca de que las islas Kuriles son su territorio, pero esa palabrería no cambiará nada, y cualquiera que no lo entienda enfrentará consecuencias terribles, afirmó el vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia y expresidente del país, Dmitri Medvédev, en respuesta a la protesta de la primera ministra nipona, Sanae Takaichi, por la visita del presidente Vladímir Putin a la isla rusa de Iturup.
Este jueves, Takaichi señaló en su cuenta de X, que desde enero de 2024, cuando Putin declaró su intención de visitar los "territorios del norte" (en referencia a las islas Kuriles), el Gobierno japonés solicitó repetidamente a Moscú que no realizara dicho viaje. "Protesto enérgicamente contra la visita del presidente Putin a la isla de Etorofu [nombre japonés de Iturup] el día de hoy", escribió.
"Los territorios del norte son territorio inherente de nuestro país", continuó la mandataria, agregando que la visita "hiere los sentimientos del pueblo japonés y es absolutamente inaceptable" y "ha endurecido aún más los sentimientos antirrusos dentro de Japón y ha dificultado la recuperación de las relaciones a mediano y largo plazo".
"La primera ministra de Japón, Takaichi, puede parlotear todo lo que quiera sobre que las islas Kuriles son 'históricamente japonesas', pero esa cháchara no cambiará nada. Eran, son y seguirán siendo territorio ruso. Cualquiera que no lo entienda enfrentará las monstruosas consecuencias de su delirio", escribió Medvédev en X.
Putin viajó al archipiélago de las Kuriles este 13 de agosto. En particular, llegó a la isla Iturup, donde visitó una planta pesquera y un hospital, entre otras instalaciones. En la fábrica, el mandatario observó su funcionamiento, degustó caviar local y charló con trabajadores, además de fotografiarse con el personal.
Postura rusa
La protesta de Tokio y su renovación de antiguas reclamaciones territoriales se producen un día después de que Putin supervisara la fase final de unas maniobras a gran escala de la Flota del Pacífico rusa durante su visita a la ciudad de Yuzhno-Sajalinsk y se pronunciara sobre las reclamaciones de Japón respecto a las Kuriles.
El mandatario insistió en que la soberanía de las islas "se establece en documentos internacionales como una realidad surgida a raíz de la Segunda Guerra Mundial" en 1945, al tiempo que destacó que, "aun así", el país euroasiático "estaba dispuesto" a "buscar una solución" a esta cuestión. En este contexto, reiteró que Moscú no tiene "absolutamente ninguna reclamación" con respecto a la nación nipona y que no representa "una amenaza" para ella, a pesar de que Rusia ha sido incluida por Tokio "entre las principales fuentes de amenaza".
Por otra parte, Putin recordó que Japón introdujo sanciones no provocadas contra Rusia "con el pretexto" de la crisis ucraniana y "sin entrar" en las causas del conflicto.
Islas en disputa
Desde mediados del siglo XX, Moscú y Tokio llevaban a cabo negociaciones para llegar a un acuerdo de paz y fijar los resultados de la Segunda Guerra Mundial. El principal escollo para lograrlo es el desacuerdo sobre el destino de la parte sur de las islas Kuriles.
Cuando terminó la guerra en 1945, todo el archipiélago fue incluido en la Unión Soviética, pero Japón disputa la pertenencia de Iturup, Kunashir, Shikotan y un grupo de pequeñas islas deshabitadas. Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia ha enfatizado repetidamente que la soberanía rusa sobre estos territorios cuenta con el marco legal internacional adecuado y está fuera de dudas.
Después de que Japón se uniera a las sanciones impuestas a Rusia por Occidente, Moscú se negó en marzo de 2022 a seguir negociando los temas relacionados con las Kuriles y el tratado de paz. En abril, Tokio volvió a referirse —por primera vez desde 2003— a la parte sur de las mismas como "ocupadas ilegalmente".
Rusia se apoya en los documentos de la Conferencia de Yalta, firmados en febrero de 1945, y considera que el sur de las islas le pertenecen como uno de los resultados de la Segunda Guerra Mundial y no son objeto de revisión. Por esta razón, Moscú considera ilegítima cualquier reclamación japonesa sobre esos territorios.



