La Bolsa de Metales de Londres (LME) situó en agosto los precios del cobre para entrega inmediata hasta 370 dólares por tonelada más caros que los de contratos futuros de septiembre, la mayor diferencia desde 2021 y una clara señal de fuerte escasez de suministro, informó Bloomberg este viernes.
Esta tensión en el mercado físico anticipa un problema mucho mayor. Un estudio publicado recientemente por S&P Global, una empresa de datos financieros y análisis de mercados con sede en Estados Unidos, ha develado que para 2040 se espera una gran escasez de cobre impulsada por la inteligencia artificial.
La demanda mundial de este metal pasaría de los 28 millones de toneladas métricas reportadas en 2025 a 42 millones en 2040, un aumento del 50 %.
Hacia 2030 la producción global de cobre habrá alcanzado su máximo, estimado en 33 millones de toneladas, y a partir de ese momento comenzaría a bajar. Así, es probable que en 2040 falten 10 millones de toneladas al año, cantidad equivale a casi la cuarta parte de todo el cobre que el mundo necesitará.
"El cuello de botella del cobre ya no es un riesgo lejano; es una realidad urgente que podría limitar el crecimiento económico, la transición energética y el auge de la inteligencia artificial", advierte el reporte.
Este metal es esencial para cables, centros de datos y redes eléctricas que alimentan la IA. Los centros de datos, impulsados por esta tecnología, multiplicarán su consumo de electricidad y exigirán mucho más cobre para funcionar y para las redes que los abastecen.
El análisis indica que la escasez representa "un riesgo sistémico para las industrias globales, el avance tecnológico y el crecimiento económico". En este sentido, no solo afectaría al campo de la IA, sino que podría frenar el progreso de empresas y tecnologías, así como minar el desarrollo de la economía en todo el planeta.