Los consumidores comunes y corrientes, al igual que la industria alemana, corren el riesgo de pagar miles de millones de euros adicionales por la energía en invierno próximo, porque se prevén tanto los tiempos de frío prolongados como las interrupciones en el suministro, advierte la agencia Bloomberg.
Los depósitos de gas al servicio de la mayor economía de Europa están llenos solo al 51 % de su capacidad, muy por debajo del respectivo valor para Italia (82 %) o del nivel promedio para la Unión Europea (63 %).
Berlín puede apostar todavía por un invierno templado, pero igualmente son posibles las disrupciones relacionadas con la guerra en Oriente Medio u otros conflictos, que podrían obligar a competir por cargamentos de hidrocarburos justo cuando la demanda global alcance su punto máximo. Más que todo, las bajas reservas acumuladas implican precios potencialmente mucho más altos para la población.
Según expertos de un servicio especializado en la comparación de precios, Verivox, los gastos de consumidores finales para comprar gas podrían aumentar hasta los 3.800 millones de euros (4.436 millones de dólares), si los precios mayoristas se mantienen elevados. Los contratos de gas europeos para el próximo invierno ya duplican los niveles del año anterior y podrían alcanzar las tasas observadas durante la crisis de 2022, mientras que la oferta global promete permanecer ajustada. Entretanto, la ministra de Economía alemana, Katherina Reiche, llamó a reducir las facturas minimizando la intervención estatal y se encuentra ahora bajo una presión considerable sobre el tema.
El problema radica en que la agresión estadounidense contra Irán y otros factores hicieron antieconómico el habitual almacenamiento de gas durante el verano debido a un aumento de precios en los recientes meses por encima de los de invierno. Mientras tanto, esta es la práctica que normalmente permite a los comerciantes acumular gas barato en los meses cálidos para distribuirlo durante la temporada fría, cubriendo aproximadamente un tercio de las necesidades invernales de combustible en Europa.
Desde que Berlín rehusó recibir el gas ruso por tubería en 2022, se expuso más a las fluctuaciones del mercado energético global.
Las consecuencias para los ciudadanos comunes podrían ser devastadoras, según esta previsión. Aumentar las importaciones en invierno para compensar las bajas reservas podría intensificar la competencia dentro de Europa por un suministro limitado, elevando aún más los precios. Es posible que Alemania evite la escasez física de gas como país, gracias a su gran capacidad de pago, pero lo haría a costo de facturas significativamente más altas para las familias y pequeñas empresas.