El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, habría comunicado en los últimos días a varios de sus homólogos extranjeros que Washington no prevé lanzar nuevos ataques contra Irán "por el momento", informó este martes Axios, citando a un funcionario estadounidense y a otras fuentes familiarizadas con las conversaciones.
Según el reporte, el Gobierno de Donald Trump está trasladando el foco de su estrategia desde las operaciones militares hacia otras formas de presión, principalmente mediante las nuevas sanciones económicas contra Teherán. Rubio dejó claro, sin embargo, que Washington no descarta responder militarmente si Irán inicia nuevas hostilidades.
Este lunes, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció la denominada 'Operation Economic Outcast' (Operación Marginado Económico), una campaña destinada a profundizar el aislamiento financiero de Irán mediante sanciones contra países y entidades que continúen haciendo negocios con la República Islámica.
Bloqueo de Ormuz
Otro elemento central de la estrategia estadounidense pasa, precisamente, por el estrecho de Ormuz, vía fundamental para el transporte mundial de petróleo. Según Axios, la Administración Trump considera que la combinación del bloqueo naval, la eliminación de minas en buena parte del estrecho y la recuperación del tránsito de petroleros está reduciendo la capacidad de Teherán para ejercer presión sobre los mercados energéticos internacionales.
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Paralelamente, continúan los esfuerzos diplomáticos para destrabar el conflicto. Pakistán mantiene su papel de mediador y su jefe del Ejército, el mariscal de campo Asim Munir, lleva a cabo gestiones con Teherán, mientras los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner tienen previsto recibir información actualizada en el Comando Central de EE.UU. sobre la situación sobre el terreno.
El mensaje de Rubio representa más una pausa que un abandono de la opción militar. Por ahora, la Administración Trump apuesta por intensificar el cerco económico y asegurar la navegación por Ormuz, pero mantiene la posibilidad de volver a emplear la fuerza en función de las acciones de Teherán.