A sus 45 años, el senador Flávio Bolsonaro podría consolidar un linaje de poder en Brasil en caso de ganar el balotaje del próximo 25 de octubre, ya que sería el segundo miembro de su poderosa familia en ocupar el cargo político más importante del país.
La elección no pudo definirse en primera vuelta, ya que ninguno de los aspirantes logró más del 50 % de los votos, una condición que obliga a la celebración de un segundo turno entre los dos candidatos más respaldados en las urnas. Con la totalidad de los sufragios escrutados, Bolsonaro logró el 47,03 % de los apoyos, frente al 45,16 % conquistado por el actual mandatario y aspirante a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva.
Flávio se erigió como el heredero de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), quien resulto inelegible después de que lo condenaran por haber intentado un golpe de Estado en enero de 2023 contra el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
En un país polarizado políticamente desde hace más de una década, Flávio se convirtió en el principal rival de Lula, en una elección en la que los contrastes ideológicos son evidentes y extremos. Los votos en las urnas confirmaron que irá como favorito a una segunda vuelta que obliga a Lula a redefinir sus alianzas electorales si prevé un cuarto mandato.
A sus 80 años, el obrero metalúrgico —que ganó tres elecciones— llegará como segundo al balotaje, en un resultado que desdice las previsiones de las principales encuestadoras. Además, va con el viento de la historia en contra: en Brasil, ningún aspirante a la presidencia ha logrado un viraje en segundo turno. Si logra la inédita gesta, sería el primero en alcanzar cuatro mandatos.
Flávio Bolsonaro, en tanto, es un senador perteneciente a los sectores conservadores que, en los últimos años, han logrado importantes victorias electorales en la región, como el caso de Nasry Asfura en Honduras y Keiko Fujimori, en Perú. Ahora, el primogénito del clan Bolsonaro aspira engrosar la lista de líderes que cuentan con el respaldo simbólico del presidente de EE.UU., Donald Trump.
'Cero uno'
Jair Bolsonaro identifica a sus hijos con números, un hábito de jerga militar que, de acuerdo con el actual candidato conservador, nació de confundir sus nombres. Flávio es el 'cero uno'; Carlos, 'cero dos'; Eduardo, 'cero tres'; y Jair Renan, 'cero cuatro'.
El 'cero uno' fue el que afrontó una polarizada campaña electoral, después de que los problemas judiciales de su padre y de su hermano Eduardo lo dejaran como opción para continuar la saga política familiar.
Nacido en 1981, Flávio inició su carrera pública cuando fue electo como diputado estatal de la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro. Solo tenía 21 años, era estudiante de Derecho y logró permanecer durante varios años en su banca, gracias a tres reelecciones consecutivas.
En 2018, el mismo año que su padre se convirtió en presidente, Flávio cambió de sede legislativa al ganar una senaduría para un período de ocho años. Antes, en 2016, intentó sin éxito convertirse en alcalde de Río de Janeiro.
Escándalos
Al igual que su padre, Flávio no ha estado exento de escándalos. En mayo pasado, The Intercept Brasil difundió audios en los que pedía dinero a Daniel Vorcaro, exdueño del Banco Master, detenido y acusado del mayor fraude financiero de la historia de Brasil, para financiar 'Dark Horse', una película sobre su padre.
Flávio había negado esa relación, pero tras los audios reconoció haber pedido el financiamiento, aunque aseguró que se había tratado de un patrocinio privado y legal. Según los investigadores, el banco habría transferido unos 60 millones de reales a la producción. En julio, el ministro del Supremo Tribunal Federal (STF) André Mendonça autorizó investigarlo por presuntos delitos de lavado de dinero, evasión de divisas y corrupción.
Candidato
Flávio inició la carrera para llegar al Palacio de Planalto envuelto en un conflicto familiar: una dura pelea con Michelle Bolsonaro, la esposa de su padre, quien denunció que el senador no la respetaba y que incluso la había "maltratado" durante una conversación.
No obstante, el 'impasse' fue superado tras una disculpa pública de Flávio y ambos sellaron una tregua de cara a la campaña, aunque ella no apareció en ningún acto de calle.
Durante los últimos meses, Flávio ha procurado construir una imagen de político moderado, alejado de la extrema derecha que enarboló su padre. De hecho, llegó a presentarse como "el Bolsonaro vacunado" para establecer distancia de su progenitor, quien se negó a inmunizarse durante la pandemia de coronavirus.
Como diputado, senador y candidato, Flávio defiende las políticas punitivas en materia de seguridad, la flexibilización de la tenencia y el porte de armas, al tiempo que se ha manifestado frontalmente contra el aborto. Al igual que su padre, la religión y la familia tradicional forman parte de su retórica.
A sabiendas del peso que todavía tiene la figura de su padre, Flávio ha prometido que, de llegar a la presidencia, impulsará una amnistía "amplia, general e irrestricta" que pueda arropar a su progenitor; si no se aprueba, prevé recurrir a un indulto.