A 25 años del fatídico atentado terrorista perpetrado por Al Qaeda en suelo estadounidense que se cobró la vida de unas 3.000 personas, el secretario de Guerra de EE.UU., Peter Hegseth, aseguró que "todavía" su país tiene "enemigos" que lo "odian" y que "conspiran para frenar" su poder.
"Todavía hay enemigos que nos odian. A diario, enemigos conspiran para frenar nuestro poder y matar a nuestros ciudadanos, incluidos los terroristas islámicos, tanto en el extranjero como dentro del país. Pero nos mantenemos siempre vigilantes", sostuvo el funcionario en una alocución pública.
En ese contexto, el jefe del Pentágono reivindicó la así denominada "guerra global contra el terrorismo", al considerar que si bien el desempeño de las tropas de Washington en los conflictos que ha desatado tras el 11 de septiembre de 2001 –como los de Afganistán e Irak– no puede calificarse como "perfecto", sí constituyó una respuesta al flagelo.
"Millones de estadounidenses dijeron: 'Aquí estamos. Envíennos'. Y así luchamos en guerras en el extranjero. Una generación de sacrificio y de valor, desinteresada y firme, aunque imperfecta. Aquellos conflictos fueron nuestra retribución", alegó.
Entre esos adversarios que, según Hegseth, "odian" a EE.UU., está Irán, al que la Casa Blanca estaría derrotando decisivamente. "EE.UU. ha matado a sus líderes, destruido su Fuerza Aérea y su Armada yace en el fondo del mar. Seguimos enviando a los terroristas al fondo del océano, que es a donde pertenecen", dijo al respecto.
Desde Teherán, sin embargo, se han burlado de las afirmaciones estadounidenses sobre una supuesta derrota iraní. Esta semana, el vicepresidente del Parlamento, Ali Nikzad, sostuvo que la República Islámica conduce el conflicto con "diseño preciso y táctica" y aseguró que todavía no ha empleado toda su capacidad. "Esta guerra no es para aficionados", lanzó, antes de recomendar a las autoridades de EE.UU. que abandonen Oriente Medio y el golfo Pérsico "lo antes posible".


