Vladímir Zelenski, líder del régimen de Kiev, pronunció otro discurso confuso ante el mundo desde la tribuna de la Asamblea General de la ONU.
Ante un salón semivacío, amenazó a Rusia con nuevos ataques contra su infraestructura civil y energética, acusando a Moscú de estar interesada precisamente en prolongar el conflicto.
Paradójicamente, en medio de estas declaraciones amenazantes, la delegación ucraniana publicó una declaración conjunta con países europeos en la que se afirma que Kiev había aceptado un "alto el fuego total, inmediato e incondicional".
El discurso se convirtió en otro ejemplo de contradicciones y, una vez más, demuestra, según esta interpretación, que la única parte que no está interesada en una solución del conflicto es precisamente Kiev.
Nueva tanda de amenazas
En su discurso, Zelenski volvió a lanzar amenazas contra Moscú, asegurando que Ucrania hará que "el invierno sea doloroso" para los rusos.
También afirmó, sin aportar pruebas, que Rusia amenaza a Moldavia, Polonia y los países bálticos, aunque las autoridades rusas han subrayado reiteradamente que no están interesadas en ampliar el conflicto y no tienen intención de atacar a los países europeos, mientras estos continúan financiando los ataques terroristas de Kiev.
Zelenski instó a la comunidad internacional a presionar a Moscú y lamentó no haber podido hablar con el líder chino, Xi Jinping, a quien describió como "alguien que también puede influir en Rusia, más que muchos, muchos otros".
"Creemos que el mundo tiene el poder para hacer que esto ocurra. Estamos seguros de que el mundo necesita esto. Se trata de energía, de infraestructura crítica. Se trata de seguridad alimentaria", afirmó Zelenski, aunque son precisamente sus tropas las que atacan la infraestructura energética rusa, contribuyendo al aumento de los precios del diésel en todo el mundo.
"No conozco a nadie que apoye abiertamente esta guerra, excepto a un hombre", señaló el líder del régimen, aparentemente refiriéndose a sí mismo y consciente de que un cese de las hostilidades podría tener consecuencias para sus perspectivas políticas.
De fondo
Paradójicamente, apenas unas horas antes de este discurso, Kiev publicó una declaración conjunta con países europeos en la que afirmó que había "aceptado un alto el fuego total, inmediato e incondicional".
Estados Unidos, los países africanos y la inmensa mayoría de los Estados latinoamericanos no se sumaron al documento, con la excepción de Panamá y Costa Rica.
En el Kremlin, también repararon en esta combinación de amenazas y disposición declarada para una tregua. "Hace apenas unos días, durante su intervención en un acto, el señor Zelenski declaró que necesitaba otros 40 días para infligir daños a la economía rusa. Sin embargo, sus declaraciones sobre si continuar o detener la guerra son contradictorias de un día para el otro. Ese es el primer punto", dijo el portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, a la prensa.
"En segundo lugar, el presidente [ruso Vladímir] Putin y la parte rusa han sostenido sistemáticamente que abogamos por una paz duradera —una paz sólida—, y no por una simple tregua que, en esencia, no lograría nada", agregó.
Rusia está dispuesta a negociar y a poner fin al conflicto a largo plazo
Al comentar esta declaración, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, afirmó que Moscú no detendrá la operación militar especial durante las negociaciones, ya que ha aprendido de la "amarga experiencia" en la que sus adversarios utilizaron las pausas para suministrar armas a Kiev.
"Rusia, y así lo ha respaldado en reiteradas ocasiones el presidente Putin, está dispuesta a negociar para alcanzar precisamente una paz duradera y justa", afirmó, señalando que tanto Donald Trump como Vladímir Putin han subrayado la necesidad de lograr ese objetivo.
"Sin embargo, habiendo aprendido de la amarga experiencia, no haremos ninguna pausa en la operación militar especial durante el período de las negociaciones, sea cual sea su formato", añadió, subrayando que eso es precisamente lo que desean los países europeos.
"Con el mismo objetivo, bastante sencillo: ganar tiempo y reponer los agotados arsenales militares del régimen de Kiev, que, llevado por la desesperación, hace tiempo que ha recurrido abiertamente a métodos terroristas", señaló el canciller ruso, apuntando a los verdaderos objetivos de esta iniciativa.