Unas 600 personas permanecieron acampadas por segunda noche consecutiva en el centro de Madrid para reclamar medidas urgentes para solucionar la crisis de vivienda.
Los acampados llenaron la plaza Puerta del Sol con alrededor de 350 tiendas de campaña, pese a la bajada de las temperaturas y al pronóstico de lluvias.
"Es durete, pero es que esto crece. Cada minuto, cada hora que pasa somos más tiendas, más personas, más ganas, más ilusión, más expectativas y más fuerzas para conseguir todo lo que nos propongamos", afirmó Gonzalo Álvarez, uno de los portavoces del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, impulsor de la acampada.
La noche de este lunes, la Delegación del Gobierno tuvo que enviar agentes de la Policía Nacional para "abrir un pasillo de seguridad" frente a la Real Casa de Correos, sede de la Comunidad de Madrid, tras la concentración de miles de personas en apoyo a la acampada.
Debido a la gran cantidad de personas concentradas en la Puerta del Sol, los agentes instalaron vallas y desplegaron vehículos policiales para desalojar el área situada frente al edificio.
Paralelamente, una manifestación también fue convocada en Barcelona para exigir al Gobierno español la aprobación de un decreto de vivienda. De acuerdo con la Guardia Urbana, la protesta reunió a unas 2.000 personas, mientras que los organizadores elevaron la cifra hasta las 20.000.
En el transcurso de la manifestación, varias personas derribaron algunas de las vallas que protegían los accesos al Palacio de Congresos, intentaron atravesar el cordón policial y lanzaron objetos contra los agentes. Como resultado, dos personas fueron detenidas.
La situación se agravó la semana pasada, tras el desahucio de Maricarmen Abascal, quien fue desalojada de su departamento por no poder pagar el alquiler. El caso de esta anciana de 87 años se suma al de miles de personas que anualmente se quedan sin hogar en España.