Científicos del Centro de Investigación Glenn de la NASA, en Cleveland, han desarrollado un nuevo material que podría fabricarse directamente en la Luna o Marte durante futuras misiones espaciales. Según la agencia espacial, esta nueva tecnología permitiría transportar menos suministros desde la Tierra, reduciendo el peso y los costos de lanzamiento.
Las fotografías microscópicas publicadas recientemente muestran la estructura cristalina del material, cuya apariencia recuerda a un caleidoscopio. La muestra con tonalidad gris fue elaborada con polvo lunar simulado, mientras que para la rojiza se usó polvo marciano simulado.

Para desarrollarlo, la ingeniera química Allison Christy y los becarios Tyler Klinchuch, Ethan Bilodeau y Emma Levenson mezclaron un plástico especial con el polvo que simula los suelos lunar y marciano. El plástico es biodegradable y podría producirse mediante bacterias alimentadas con desechos de las tripulaciones o dióxido de carbono. Según Christy, el plástico "crece literalmente dentro de los pequeños cuerpos de las bacterias".
Futuros hábitats marcianos
El equipo descubrió que la incorporación de partículas de polvo lunar y marciano simulado hacía que el material fuera más resistente y fácil de procesar. Al variar los tipos y las cantidades de polvo, los investigadores pudieron modificar sus propiedades. El material podría emplearse para fabricar equipos destinados a futuros hábitats lunares o marcianos, incluidos soportes estructurales, llaves inglesas y sillas.
La NASA plantea que la fabricación bajo demanda y el reciclaje del material utilizando recursos de la superficie lunar podrían contribuir al establecimiento de una base permanente en la Luna, al reducir las necesidades de reabastecimiento y permitir a las tripulaciones construir y reparar equipos en el lugar. Asimismo, el equipo afirmó que estudiará próximamente si el material puede utilizarse también en exteriores, bajo las condiciones extremas de las superficies de la Luna y Marte.


