La guerra entre Estados Unidos e Irán continúa desarrollándose a un ritmo lento, mientras el aumento de los precios de la energía provocado por el conflicto sigue preocupando a países y poblaciones mucho más allá de Oriente Medio.
A medida que Washington pierde el control sobre la situación y las negociaciones no logran los resultados esperados, una de las pocas opciones que quedan sobre la mesa es una posible intervención de China, que no tiene interés en que la confrontación siga escalando.
¿Qué opciones le quedan a EE.UU.?
A medida que el conflicto se prolonga, Donald Trump dispone de cada vez menos opciones para alcanzar un acuerdo que tenga en cuenta sus intereses. El aumento de los precios del diésel, que han alcanzado niveles récord en EE.UU., así como la ofensiva de los hutíes en Yemen proporcionan a Irán nuevas palancas de presión, especialmente de cara a las elecciones de medio mandato en el país norteamericano.
Sin embargo, la situación podría cambiar después de los comicios del 3 de noviembre. Según un análisis del Instituto Quincy para la Gobernanza Responsable, Trump podría estar dispuesto entonces a una escalada rápida y de gran envergadura, que incluiría ataques contra la infraestructura energética de Irán y acciones para limitar su capacidad de mantener bloqueado el estrecho de Ormuz.
Pero Teherán también tiene cartas que jugar en caso de un recrudecimiento de las hostilidades. Entre ellas figuran la situación en Yemen y las fuerzas de la resistencia en Irak, que podrían lanzar ataques contra diversos países de la región. De este modo, una nueva escalada podría terminar desarrollándose en contra de los intereses de Trump.
Los intereses de China entran en juego
Si Pekín ha logrado hacer frente a las restricciones a la navegación en el estrecho de Ormuz, una escalada que incluya ataques contra las instalaciones energéticas iraníes sería contraria a su interés y plantearía riesgos concretos para su seguridad energética.
El análisis destaca que, en buena medida, la decisión de China de reducir drásticamente su demanda de petróleo fue uno de los principales factores que evitaron que el precio del crudo alcanzara los 150 dólares por barril.
Si las instalaciones energéticas de la región resultaran dañadas en una nueva escalada y al bloqueo de Ormuz se le sumara el cierre del estrecho de Bab el Mandeb, los costes para el gigante asiático podrían resultar demasiado elevados.
Precisamente por ello, el presidente Xi Jinping dejó entrever la posibilidad de una intervención diplomática china durante la cumbre de los BRICS celebrada el mes pasado.
¿Por qué podría funcionar una mediación china?
Tradicionalmente, Pekín evita intervenir activamente en los conflictos para no gastar su capital político. Una de las pocas excepciones fue el acuerdo para normalizar las relaciones entre Irán y Arabia Saudita, alcanzado en 2023 con la mediación china.
Uno de los factores que contribuyeron a su éxito fue la autoridad de Pekín, reconocida por ambas partes. Una fórmula similar podría funcionar ahora, aunque las relaciones entre Estados Unidos y China son mucho más complejas.
Sin embargo, Pekín dispone de instrumentos de influencia tanto sobre Teherán como sobre Washington, por lo que podría impulsar una solución duradera de una manera que los actuales mediadores no están en condiciones de hacer, señala el análisis.
El gigante asiático podría intentar frenar la espiral de escalada presentando un proyecto de acuerdo de compromiso que tenga en cuenta los principales intereses de todas las partes. Al mismo tiempo, podría garantizar a Trump que facilitará el inicio rápido de negociaciones y ofrecer a Irán garantías sobre el cumplimiento y la aplicación del acuerdo por parte de Estados Unidos.
"Sin una intervención diplomática china, es más que probable que la guerra escale y se intensifique más allá de lo que cualquiera de las partes puede prever actualmente. Hasta ahora, la escalada ha sido controlada y calibrada. Pero una tercera ronda de guerra corre el riesgo de ir más allá de lo que cualquiera de las partes pueda controlar", concluyen los autores.