América Latina y el Caribe crecerá un 2,2 % en 2026, ligeramente por debajo del 2,4 % registrado el año pasado, según las nuevas proyecciones del Banco Mundial. El organismo advirtió que el desempeño regional continúa limitado por la persistencia de la inflación, el reducido margen fiscal y los elevados costos de endeudamiento.
Detrás de ese promedio aparecen, sin embargo, fuertes diferencias. Guyana volvería a encabezar ampliamente el crecimiento regional, con una expansión estimada del 23,7 % en 2026 y del 18,7 % en 2027, impulsada principalmente por el desarrollo de su industria petrolera.
A considerable distancia se ubican Paraguay y República Dominicana, cuyas economías crecerían un 4,7 % este año. El Salvador avanzaría un 4,5 %, mientras Panamá registraría una expansión del 4,2 %. Según el Banco Mundial, varios de estos países vienen mostrando resultados superiores al promedio regional gracias a una mayor inversión y a políticas macroeconómicas que el organismo considera más estables.
Leve crecimiento
Entre las principales economías latinoamericanas, el panorama es más moderado. Brasil crecería un 2,1 % en 2026 y desaceleraría al 1,7 % en 2027, mientras México avanzaría un 1,4 % este año y un 1,8 % el próximo. El Banco Mundial atribuye ese menor dinamismo, entre otros factores, a condiciones monetarias todavía restrictivas y a una menor contribución de la inversión pública.
Argentina, por su parte, pasaría de una expansión del 4,5 % en 2025 a un crecimiento del 2,1 % este año, antes de acelerar al 3 % en 2027. Chile crecería apenas un 0,8 % en 2026, aunque repuntaría al 3 % el próximo año; Colombia avanzaría un 2,3 % y Perú un 3,2 %.
En el extremo opuesto aparecen Bolivia, Haití y Jamaica. La economía boliviana se contraería un 2,8 % este año y otro 1,4 % en 2027, mientras Haití retrocedería un 1,5 % antes de crecer apenas un 0,2 %. Jamaica, por su parte, registraría una caída del 0,8 % en 2026, aunque el organismo proyecta una recuperación del 3 % para el año siguiente.
Entre los principales riesgos, el Banco Mundial señala la volatilidad de los precios energéticos, el posible impacto de El Niño, las altas tasas de interés y los elevados niveles de deuda. El organismo advierte que estas condiciones pueden restringir el crédito y la inversión, mientras que el bajo crecimiento continúa dificultando una reducción más rápida de la pobreza en la región.