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Comes igual, te mueves igual, pero engordas: qué le pasa a tu cuerpo después de los 40

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La médica y nutricionista rusa Svetlana Zhernova explicó a RT la verdadera razón por la que cuesta más mantener la figura después de los 40 años.
Comes igual, te mueves igual, pero engordas: qué le pasa a tu cuerpo después de los 40

A partir de los 40 años, muchas personas comienzan a ganar peso incluso sin modificar sus hábitos alimenticios ni su nivel de actividad física. La médica y nutricionista rusa Svetlana Zhernova, del centro médico VERBA, explicó a RT que este fenómeno está relacionado con cambios en la composición corporal, las hormonas y el metabolismo que se producen con la edad.

Según la especialista, la masa muscular comienza a disminuir entre los 30 y los 40 años, un proceso que se acelera después de los 50, especialmente entre quienes llevan una vida sedentaria. Como los músculos consumen energía incluso en reposo, su pérdida reduce el gasto energético total del organismo. Por ello, una alimentación y una rutina de ejercicios que antes permitían mantener un peso estable pueden dejar de ser suficientes con el paso de los años.

En los hombres, el descenso de los niveles de testosterona con la edad también puede influir en la distribución de la grasa corporal, la conservación de los músculos y la sensibilidad a la insulina. 

En las mujeres, estos cambios pueden resultar especialmente visibles durante la perimenopausia y la menopausia. La disminución de los estrógenos favorece el aumento de la grasa visceral, que se acumula alrededor de los órganos internos y está asociada con un mayor riesgo de resistencia a la insulina, alteraciones del metabolismo de los carbohidratos y enfermedades cardiovasculares. "Por eso, el cambio en la circunferencia de la cintura durante este período no es un problema estético, sino un indicador clínico", subrayó Zhernova.

En los hombres, el descenso de los niveles de testosterona con la edad también puede influir en la distribución de la grasa corporal, la conservación de los músculos y la sensibilidad a la insulina. Sin embargo, la nutricionista aclaró que envejecer no implica necesariamente aumentar de peso. Factores como la alimentación, la calidad del sueño, las enfermedades crónicas, determinados medicamentos y la actividad física también desempeñan un papel importante. Si el peso cambia sin una causa aparente y aparecen síntomas como cansancio intenso, hinchazón o alteraciones del sueño y del apetito, recomendó consultar a un médico.

¿Cómo controlar el peso?

Para controlar el peso, la especialista desaconsejó recurrir a dietas extremadamente restrictivas o ayunos prolongados, ya que un déficit energético excesivo puede provocar pérdida de masa muscular y ralentizar aún más el metabolismo. En su lugar, recomendó mantener una alimentación con suficiente proteína, verduras y otros alimentos ricos en fibra.

Asimismo, destacó la importancia de combinar ejercicios de fuerza para conservar la musculatura con actividades aeróbicas que aumenten el gasto energético y mejoren la resistencia cardiorrespiratoria. Recordó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda a los adultos realizar entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada, además de ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana

"Si una persona quiere perder peso, primero es importante entender qué está ocurriendo en su organismo", concluyó Zhernova.

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