Zelenski pronostica una crisis alimentaria mundial (y se olvida mencionar su propio papel)

Kiev esgrimió los mismos argumentos en el 2022, pero acabó vendiendo su grano a países que distaban mucho de ser pobres.

Vladímir Zelenski intentó desviar la atención de la crisis de combustible que se agrava en el mundo y afirmó que pronto el planeta se verá sacudido por una nueva crisis: la alimentaria.

Sin embargo, el líder del régimen de Kiev no mencionó que el principal responsable de la escasez de grano es él mismo.

El farol de Zelenski sobre la crisis

Al comentar el reciente acuerdo sobre el diésel entre Rusia y EE.UU., Zelenski afirmó que al mundo ya no le amenaza una crisis de combustible, sino una agrícola.

"Créanme, dentro de 2 o 3 meses todos hablarán de una crisis en la agricultura, porque habrá escasez de alimentos en países del continente africano, en algunos países de Asia y en Oriente Medio, ya que exportamos millones de toneladas de alimentos a esos mercados", declaró.

"Cuando se bloquean las rutas de suministro de alimentos, eso se convierte en un problema, y muchos países pueden enfrentarse al hambre. Por eso debemos tenerlo presente. Debemos pensar en todos, porque todos vivimos en este planeta, y muchas crisis se pueden prevenir", señaló.

Lo que Zelenski calla

El líder del régimen omitió que los ataques rusos contra los puertos ucranianos se produjeron en respuesta a su campaña de 40 días para "forzar a Moscú a la paz". Durante todos estos años, el Ejército ruso se abstuvo de atacar la infraestructura portuaria, pese a que Ucrania recibe por mar una gran cantidad de munición.

Sin embargo, la aventura militar de Zelenski, con ataques contra objetivos civiles y empresas de la economía rusa, obligó a Moscú a cambiar de postura.

"El régimen de Kiev se propuso como objetivo causar daños a nuestra economía. ¿Qué hizo? Él mismo abrió esta caja de Pandora", declaró el presidente ruso, Vladímir Putin, en agosto. Y añadió: "Bueno, pues reciban respuesta en sus sectores económicos más sensibles, que, francamente, ya están agonizando".

El viejo truco de apelar a la compasión

Con exactamente los mismos argumentos, en el 2022 las partes firmaron el acuerdo de granos, tras el cual el cereal no fue a parar ni mucho menos a los países africanos más pobres. Ya en el 2023 la Cancillería rusa informó de que, durante la vigencia del acuerdo, se exportaron en total 32,8 millones de toneladas de carga, de las cuales más del 70 % (26,3 millones de toneladas) se envió a países de ingresos altos y medianos altos, incluida la UE. A los países más pobres, en cambio, les correspondió menos del 3 % de los envíos.

Así que las nuevas declaraciones alarmistas de Zelenski no reflejan preocupación por el destino del mundo, sino por el hecho de que Kiev dejará de obtener ganancias adicionales.

Según el Ministerio de Agricultura de Ucrania, en 2026-2027 el país podría exportar unos 29,6 millones de toneladas de productos agrícolas, un 54 % menos que el pronóstico anterior de 64,4 millones. El ministro de Política Agraria y Alimentación de Ucrania, Tarás Vysotski, estimó el posible daño directo al sector agrícola del país en el 2026 en entre 1.500 y 3.000 millones de dólares.

No habrá escasez

Anteriormente, Vladímir Putin también subrayó que la escasez mundial de grano se puede evitar y que Rusia es capaz de sustituir los volúmenes ucranianos que dejen de llegar al mercado.

Según el mandatario, Moscú tiene capacidad para exportar al menos 60 millones de toneladas de grano. "Es una muy buena base. Sí, también tenemos cuestiones relacionadas con la exportación de nuestros productos, pero las resolveremos. Y eso significa que no habrá ningún déficit en el mercado mundial", afirmó.

Rusia prorrogó el acuerdo en tres ocasiones al vencer los plazos, con la esperanza de que las promesas finalmente se cumplieran, pero en el 2023 se retiró.

Ese mismo año, en la cumbre Rusia-África, Putin prometió enviar grano gratis a seis de los países más pobres del continente.

Los envíos comenzaron en noviembre, y los primeros en recibirlo fueron Burkina Faso y Somalia. Para febrero del 2024, la promesa estaba cumplida: Somalia y la República Centroafricana recibieron 50.000 toneladas de trigo cada uno, y Malí, Burkina Faso, Zimbabue y Eritrea, 25.000 toneladas cada uno.