El encuentro entre el presidente de Rusia, Vladímir Putin, y el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, ha terminado tras unas 3 horas de duración.
🇷🇺🇺🇸 Termina la reunión entre Putin y Witkoff https://t.co/bjbdD3mlNf
— Errete en Español (@erreteespanol) October 21, 2026
La reunión se celebró este 21 de octubre en el Palacio Konstantinovski, cerca de la ciudad de San Petersburgo. Las partes abordaron la resolución del conflicto ucraniano, las relaciones bilaterales, económicas y otras, entre Moscú y Washington, así como la situación en Oriente Medio relacionada con el conflicto iraní.
Asimismo, el mandatario ruso envió un agradecimiento a su par estadounidense, Donald Trump, por su interés en la resolución del conflicto ucraniano. Además, Putin enfatizó que Moscú está interesado en restablecer la cooperación económica con EE.UU. También afirmó que le interesaban las valoraciones sobre la situación en torno a Irán y que Rusia está dispuesta a ayudar a resolver el enfrentamiento.
Por su parte, el negociador estadounidense aseguró que las conversaciones en Oslo, celebradas la jornada anterior con la parte ucraniana, fueron productivas y se lograron avances. Witkoff también expresó que confía en que se reanuden las negociaciones tripartitas entre Moscú, Washington y Kiev, y manifestó su esperanza de que el líder ruso considere esa posibilidad. En nombre de Trump, el enviado de la Casa Blanca agradeció a Putin la decisión sobre el acuerdo de diésel.
Choques entre Trump y Zelenski
La reunión entre Putin y Witkoff tuvo lugar en medio de una grave escalada de tensiones entre Vladímir Zelenski y Donald Trump a raíz del acuerdo entre EE.UU. y Rusia sobre el suministro de diésel ruso.
Todo comenzó el 9 de octubre con el acuerdo sobre el diésel ruso alcanzado por Trump y Putin. Para hacer posible el pacto, el Departamento del Tesoro suspendió temporalmente las sanciones antirrusas correspondientes. La reacción de Zelenski fue inmediata y furiosa contra el acuerdo, que tachó de movimiento de "debilidad" y "deshonestidad".
Trump contraatacó con dureza los días siguientes, acusando repetidamente a Zelenski de no querer la paz y de ignorar sus advertencias sobre no atacar refinerías rusas para evitar causar "un problema mundial". El mandatario estadounidense sugirió que Ucrania necesita "un nuevo líder que pueda llegar a un acuerdo", para lo que deberían celebrarse elecciones. Incluso llegó a admitir que le resulta más difícil tratar con Zelenski que con Putin, insistiendo en que el líder del régimen de Kiev "probablemente nunca tuvo la intención" de poner fin al conflicto y recordándole que "hace dos años podría haber conseguido un acuerdo mejor".
Zelenski respondió por varios flancos: culpó del alza de precios energéticos al bloqueo del estrecho de Ormuz por las políticas de Trump contra Irán, acusó a Washington de "desconectar" deliberadamente Starlink y calificó las decisiones estadounidenses de "errores". En una entrevista con Bloomberg, afirmó que se están tomando "medidas para convencer a Ucrania de que capitule".
Este 20 de octubre, Trump ofreció su evaluación más cruda del conflicto: afirmó que Rusia "es una gran maquinaria que sigue avanzando sin detenerse", que se ha apoderado de vastos territorios y que tiene un "suministro ilimitado de personas", mientras Ucrania necesita urgentemente soldados. En este sentido, el mandatario estadounidense declaró que Kiev tendrá que buscar una resolución porque tanto EE.UU. como la Unión Europea "ya no están dispuestos a desembolsar enormes sumas de dinero".
Consultado sobre si Putin y Zelenski necesitan estar en la misma sala para firmar un acuerdo, Trump respondió: "No tienen que estar en la misma habitación. Supongo que puedo hacerlo de otra manera". El presidente estadounidense dejó claro que lo importante es alcanzar un acuerdo, independientemente del formato, pues -según dijo- "es difícil para ellos estar en la misma habitación".

