La excanciller alemana Angela Merkel se sorprendió mucho al ver las estanterías vacías de un supermercado que visitó este 20 de octubre durante sus vacaciones en la región italiana de Campania, informó el periódico Il Mattino.
Camino de la costa de Amalfi, Merkel decidió hacer unas compras en un supermercado. En algunas secciones de la tienda habían estanterías vacías; las más afectadas eran las de frutas y verduras. La excanciller incluso preguntó a los empleados por el motivo del desabastecimiento. Le respondieron que se debía a una huelga de camioneros y agricultores en el sur del país por los altos precios del diésel, según Bild.
La economía italiana atraviesa tiempos turbulentos. El precio de la gasolina ha subido hasta casi 2,30 euros por litro, a lo que se suma la elevada inflación que en septiembre pasó del 3,3 % al 4,2 %. Las protestas han dejado sin combustible a más de 150 gasolineras solo en Apulia.
Una situación similar se vive con los alimentos en varias islas del país: faltan frutas frescas, verduras y carne, mientras que la harina, las conservas y la pasta están agotadas. Varios fabricantes de este producto ya han detenido su producción o la han reducido considerablemente, y los camiones con trigo y sémola de trigo duro ya no llegan.
El déficit afectó incluso a Ischia, la isla favorita de Merkel en Italia, donde faltan carburante y provisiones. La crisis energética es grave: el combustible podría agotarse en 48 a 72 horas. Desde el 22 de octubre se han cancelado numerosos viajes de autobús y varias líneas han quedado suspendidas. Sin suministro de diésel, la naviera Medmar planea detener sus ferris a Ischia y Procida, lo que podría aislar a la población. Hacia Nápoles, los ferris también circulan de forma ocasional.