'Pegar primero' en las redes: Cómo la campaña de Janones puede impactar las elecciones de Latinoamérica

El triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil dejó al descubierto una serie de estrategias digitales que le envían un claro mensaje a los movimientos progresistas de la región.

Una de las lecciones que deja el giro total que dio la campaña de Luiz Inácio Lula da Silva tras perder en la primera vuelta frente a Flávio Bolsonaro es que los candidatos del progresismo deben replantear sus estrategias y utilizar tácticas eficaces y confrontativas a través de las plataformas digitales.

El llamado arquitecto del triunfo de Lula, André Janones, ha sido una figura clave en esta forma novedosa de afrontar una campaña electoral donde ya se daba por descontado que el derechista se impondría, luego de resultar ganador en la primera vuelta. 

Janones, hijo de una empleada doméstica, que trabajó como colector de autobuses, puso sobre la mesa la posibilidad de 'pegar primero' a los adversarios de la derecha, sin ceder, a través de las redes sociales y de su estrategia estrella el 'Ejército de Lula', un canal que creo en WhatApp*, tras la primera derrota del 5 de octubre. 

Esta forma de campaña agresiva y con sabor popular, donde la izquierda se anticipaba a los ataques y también los respondía, al principio no fue bien recibida entre el partido de Gobierno brasileño, que tenía sus reservas. En líneas generales, los sectores del progresismo suelen manejar sus respuestas a bulos a través del silencio y reacciones que suelen llegar muy tarde.

¿El fin de las tradiciones? 

Lo ocurrido en Brasil desde ya genera debate entre los estrategas de las comunicaciones políticas en la región. Mientras algunos ven el estilo de Janones como una forma de avivar el debate público a través de nuevas herramientas digitales, algunos temen que pueda verse afectada la manera tradicional de manejar campañas electorales y que se menoscabe la credibilidad de los candidatos y sus valores.

Y es que pocos pensarían que Janones, un diputado que criticaba abiertamente en las redes la falta de conexión popular de los mensajes difundidos en las plataformas sociales por la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia y por el aparato comunicacional del Gobierno, pudiera terminar siendo el artífice de la "gran virada" del candidato a la reelección, según Globo.

En una de sus interacciones en X, Janones le dio instrucciones directas a Paulo Pimenta, exministro de la Secretaría de Comunicación Social: "Escriba en primera persona. La red social es un lugar de intimidad. Para aumentar el 'engagement' es necesario crear una sensación de pertenencia con el usuario, aunque no sea usted mismo el que está escribiendo".

La calle vs. el lenguaje académico

Uno de estos aprendizajes es analizado por el periodista y antropólogo Miquel Pellicer, quien afirma que "la izquierda brasileña tardó años en entender una verdad incómoda: no se puede ganar una pelea callejera en internet con maneras de profesor universitario". Esta afirmación se hace extensiva a los partidos del ala progresista en la región, cuyas decisiones suelen estar atadas a los preceptos sobre los que se cimentan sus organizaciones políticas, por lo que existe un desfase con las necesidades expresadas por sus seguidores, que se ven bombardeados por los medios y plataformas digitales de la derecha.

En su artículo 'Anatomía de la victoria digital de Lula', publicado en Jot Down, Pellicer critica la lentitud de las respuestas que daba la cúpula del Partido de los Trabajadores (PT) "cuando la maquinaria de la ultraderecha soltaba a primera hora de la mañana un bulo incendiario sobre el cierre de iglesias o la destrucción de la familia".

Y es que, según el punto de vista del antropólogo, que se puede hacer extensivo para los futuros candidatos de la izquierda, en una región actualmente dominada por la derecha y el conservadurismo: "La campaña de Lula se dio de bruces contra la realidad de las pantallas. En el fango de TikTok y WhatsApp*, los desmentidos solemnes y los sellos de las agencias de verificación no conmueven a casi nadie; son munición de fogueo frente a un misil emocional".

¿Y cuáles son las estrategias?

En el panorama electoral latinoamericano, las próximas elecciones serán en 2027, cuando se realicen comicios en El Salvador, Argentina, Guatemala, entre otros. En estos países, los movimientos de izquierda deberán sopesar cuál tipo de estrategia adoptan, frente a los ataques multiplataforma de los sectores más conservadores, aliados con las 'big tech' y con EE.UU., para tratar de asegurar el triunfo.

Según Pellicer, la campaña de Brasil utilizó una estrategia de "movilización popular híbrida", que se valió de la ironía, la inteligencia artificial y "canales ciudadanos descentralizados". En su punto de vista, estas 'armas' lograron "desbordar el cerco técnico de las grandes corporaciones de Silicon Valley para devolver la política a la calle".

Y es que Janones, el autodenominado 'general' del 'Ejército de Lula', compuesto por 10 millones de usuarios, se valió del uso de archivos de imágenes, apremiantes notas de voz, urgentes mensajes en mayúsculas, videos, retos, memes y todo tipo de material digital para que sus integrantes dispusieran libremente de él, "sin pedir permiso ni pasar por el filtro de ningún censor de partido", según Pellicer.

En uno de sus mensajes en la plataforma de mensajes instantáneos, les dijo a los 'soldados' que la labor no termina con el fin de la campaña y agregó: "Avisa por ahí que el 'Ejército de Lula' podría estar empezando a inspirar a otros soldados en el mundo".

Así, tras estos resultados se pone sobre la mesa en América Latina un tipo de campaña "híbrida", refiere Pellicer, donde se desdibuja "la frontera entre el mundo analógico y el digital, coordinando ambos espacios como un único campo de batalla sincronizado".

Para Pellicer, el triunfo de Lula, más allá de su impacto directo en Brasil, queda inscrito "en los manuales de ciencia política como la demostración palmaria de que la hegemonía digital de las fuerzas reaccionarias no es un destino inevitable".

Conforme a este análisis, la izquierda brasileña salió de la "queja nostálgica" y "aprendió a disputar en el fango". Frente a este escenario, corresponde a los movimientos progresistas de la región arriesgarse a emular la estrategia de Brasil, frente a poder de sus grandes adversarios, con su propio sabor local, o acogerse a los métodos tradicionales que han usado en las campañas anteriores.

*Perteneciente a Meta, calificada en Rusia como organización extremista, cuyas redes sociales están prohibidas en su territorio.