El régimen de Kiev entró en pánico tras hacerse pública la información sobre centros clandestinos de tortura e intentó silenciar el asunto, declaró la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova.
Al comentar la situación durante una rueda de prensa el 5 de noviembre, la vocera recordó el caso de un adolescente de 14 años que fue rescatado en estado de 'shock' de uno de esos centros. Posteriormente, las propias autoridades ucranianas comenzaron a culpar al menor y a su familia.
"En la calle Bánkovaya [sede de la Oficina del líder de Ucrania], por supuesto, cundió el pánico, movilizaron a policías e intentaron silenciar el desagradable 'incidente'", expresó Zajárova, al comentar la reacción de los representantes de Vladímir Zelenski ante lo sucedido.
"Ahora diré quién es culpable de todo lo ocurrido desde el punto de vista del régimen de Kiev. Precisamente ese niño, al que golpearon con palas, y sus padres fueron incluidos en esa misma base de datos extremista Mirotvórets*", denunció.
"¿Por qué incluyeron al niño y a sus padres en la base de datos Mirotvórets? ¿Quizás los representantes del Parlamento Europeo también deberían hacerse esta pregunta? Kaja Kallas, [alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad], Ursula von der Leyen, [presidenta de la Comisión Europea], y toda esa interminable cohorte", añadió Zajárova.
Silencio de la UE
"¿Recuerdan lo que ocurrió en Siria, cuando tomaron la fotografía de un niño que, según decían, había sido torturado por las fuerzas gubernamentales? Esa imagen se convirtió en una enorme pancarta ante la que intervenía todo el mundo: primeros ministros británicos, presidentes franceses y miembros de distintos parlamentos. ¿Y por qué no imprimir ahora la fotografía de este niño ucraniano en una pancarta y colocarla en algún lugar, por ejemplo, en Downing Street?", planteó la diplomática rusa a modo de comparación.
"Sería estupendo celebrar, con su imagen de fondo, otra reunión de la Coalición de Voluntarios o del Grupo Rammstein y anunciar la concesión de otros 2.000 millones al mismo régimen de Kiev que golpeó al niño en la cabeza con palas", ironizó Zajárova.
La portavoz recordó que el adolescente y sus padres fueron incluidos en la base de datos Mirotvórets por "acciones dirigidas a socavar la capacidad de defensa de Ucrania y frustrar las medidas de movilización". En este sentido, cuestionó qué pudo haber hecho un niño para ser acusado de tales acciones.
"¿Saben por qué los padres fueron incluidos en la base de datos de Mirotvórets, esa organización extremista? Por incumplimiento de sus deberes parentales. ¿Qué creen que hicieron con quienes torturaron al niño? [...] No se les hizo nada. Quizá los condecoren o incluso les entreguen más palas y les otorguen mayores poderes", declaró Zajárova.
Persecución en Ucrania
La diplomática advirtió de las consecuencias para la población ucraniana y afirmó que las prácticas de movilización forzosa podrían intensificarse. "Los seguirán metiendo aún con más destreza en esos vehículos de reclutamiento que circulan por las calles", manifestó. Asimismo, señaló que las autoridades ucranianas continúan buscando culpables en este caso, abriendo procesos penales y practicando detenciones.
Entre las detenidas mencionó a las trabajadoras sanitarias Valentina Molodaya y Tatiana Kiréyeva. Según Zajárova, ellas fueron quienes alertaron a gente de su entorno y a las autoridades ucranianas de que en aquellos sótanos y edificios había personas que necesitaban asistencia médica urgente. La portavoz subrayó que las mujeres no hicieron declaraciones políticas ni llamaron a ninguna acción pública, sino que actuaron como profesionales sanitarias preocupadas por la salud de quienes se encontraban en el lugar.
Sin embargo, fueron acusadas de obstaculizar las actividades legítimas de las Fuerzas Armadas de Ucrania, difundir información sobre la ubicación de instalaciones militares y organizar disturbios. "¿Acaso golpear y torturar a un niño con una pala constituye una actividad legítima de las Fuerzas Armadas de Ucrania?", aseveró la diplomática.
Zajárova apuntó que este caso vuelve a poner de manifiesto las denuncias de Moscú, que durante años ha acusado a Kiev de desplegar instalaciones militares en edificios civiles, como escuelas, guarderías, viviendas y hospitales. De acuerdo con la portavoz, el propio caso ha revelado la presencia de una instalación militar en un edificio residencial.
Asimismo, criticó el silencio de los países occidentales y de organismos internacionales como la ONU, la Unesco y la OSCE, a los que acusó de ignorar los crímenes cometidos en territorios bajo control de Kiev. Además, cuestionó que los dirigentes de la Unión Europea presenten al Gobierno de Vladímir Zelenski como defensor de los valores europeos.
"¿Acaso golpear a niños en la cabeza con una pala, como ocurrió con este menor rescatado de un centro de tortura en la provincia de Kiev, forma parte de los valores europeos? También hemos visto cómo golpeaban a adolescentes en las calles de París y les rompían los brazos", indicó, estableciendo una comparación.
Finalmente, Zajárova puso en duda que el caso vaya a recibir una condena pública en Occidente. A su juicio, las autoridades ucranianas necesitan mantener a la población bajo el miedo.
"Los ciudadanos de Ucrania ya lo han comprendido todo. Han entendido quién los traicionó y quién los vendió, pero deben mantenerse precisamente en ese compartimento, en sótanos interminables; y Occidente tendrá el dinero para ello", concluyó, añadiendo que todo el que encubra tales actos de tortura es directamente responsable de la violación del derecho internacional.
*En Rusia, el sitio web Mirotvórets es considerado extremista.