Del desfile a la fuerza nuclear china: el rápido despliegue del poderoso 'argumento' balístico chino

La falta de misiles balísticos occidentales en el mercado internacional propició que Pekín desarrollara por sus propios medios la familia de misiles DongFeng, según expertos.

China ha reducido el tiempo necesario para alcanzar la capacidad operativa de sus nuevos misiles balísticos y avanza en la construcción de una fuerza capaz de realizar ataques tanto nucleares como convencionales, informó la cadena estatal CCTV este 5 de noviembre.

El ejemplo más reciente es el misil intercontinental balístico DongFeng-61 (DF-61), cuya incorporación a la Fuerza de Misiles del Ejército de Liberación Popular, tras una serie de pruebas, "se produjo a un ritmo significativamente más rápido que el ciclo habitual de preparación para el combate" de misiles similares. Varios ejemplares de esta potente arma lucieron en el desfile militar que conmemoró en septiembre de 2025 el 80.º aniversario de la victoria en la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa.

Para ese entonces, el misil ya había completado sus fases de desarrollo, perfeccionamiento, despliegue de prueba y verificación de fiabilidad, lo que demostraba un alto nivel de madurez técnica. Sin embargo, es poco común que un arma tan compleja pase de esa primera exhibición pública a la plena operatividad en poco más de un año, según la cadena.

El DF-61 es una plataforma nuclear estratégica diseñada para ataques intercontinentales y forma parte de las capacidades de disuasión y represalia nuclear de China. Es totalmente compatible con las redes de mando, comunicación y apoyo existentes. Además, aprovecha la amplia experiencia de la Fuerza de Misiles en el entrenamiento con armas intercontinentales, lo que permitió a los militares dominar rápidamente el nuevo equipo.

Varias imágenes del nuevo misil fueron difundidas por medios chinos con motivo del 66.º aniversario del exitoso lanzamiento del primer misil tierra-tierra de corto alcance, que lleva el nombre en clave '1059' y que posteriormente recibió otro: DongFeng-1.

Según la analista de defensa Shao Yongling, China partió de una base industrial débil y con escasos talentos técnicos. Además, los misiles que Pekín necesitaba no estaban disponibles en el mercado internacional, lo que no le dejó "otra opción que investigar y desarrollar por sus propios medios".

Desde el vuelo inaugural de menos de ocho minutos del DF-1 en 1960, la industria militar china ha pasado de la imitación de modelos extranjeros a la innovación propia, del corto alcance a las capacidades intercontinentales, de los sistemas de combustible líquido a los de combustible sólido, y de un enfoque centrado exclusivamente en la disuasión nuclear a una postura de doble capacidad, que abarca tanto opciones nucleares como convencionales.