¿Qué podrían tener en común los futuros cuidadores de niños, asistentes del hogar, trabajadores de laboratorios o de hipermercados? Aunque parezca ciencia ficción, la respuesta es que muchos de ellos posiblemente serán robots. La IA ha supuesto un salto gigantesco para la robótica: hoy ya existen humanoides que además de ejecutar órdenes, son capaces de observarnos y simular nuestras emociones. Ante este escenario, cabe preguntarse: ¿estamos ante el inicio de una crisis de identidad humana?