Las exportaciones de metales de China, en especial de aluminio, están recibiendo un impulso significativo por la guerra en Oriente Medio, que recortó suministros regionales y, al mismo tiempo, elevó la demanda de productos de tecnología limpia a medida que suben los precios de los combustibles fósiles, informa Bloomberg.
De acuerdo con la agencia, la principal asociación industrial china prevé que los envíos de productos de aluminio del mayor centro manufacturero del mundo alcancen un récord este año. Al mismo tiempo, el cobre, clave para baterías y otros productos de transición energética, también podría beneficiarse del cambio.
La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada a finales de febrero, sacudió los mercados de materias primas y llevó al cierre efectivo del estrecho de Ormuz, mientras que ataques contra fundiciones de aluminio en el golfo Pérsico afectaron la producción de una región que aporta alrededor del 9 % del suministro mundial, lo que, a su vez, favorece a productores chinos.
En cuanto a la energía, se indica que la guerra elevó con fuerza los precios del petróleo y del gas natural, haciendo más atractivas las tecnologías limpias. Así, el fabricante chino de baterías Gotion High-Tech comunicó que observa un renovado foco global en la transición verde.
"Para China, esta dinámica refuerza su dominio existente. Los fabricantes chinos ya lideran en costo, escala e integración de cadenas de suministro en tecnología limpia. Cuando la demanda global se acelera de repente, son los mejor posicionados para responder rápido", explicó Xinyi Shen, asesora principal del Centro de Investigación en Energía y Aire Limpio.
Disparo en pedidos externos
El desajuste ha disparado el arbitraje y los pedidos externos. Según los informantes de Bloomberg, fabricantes de aluminio en China reciben más órdenes desde finales de marzo, con demanda especialmente urgente para productos usados en redes eléctricas y automóviles. Algunas laminadoras tendrían pedidos completos hasta junio, impulsados por productos destinados a vehículos eléctricos, celdas de baterías, placas de enfriamiento para almacenamiento energético y centros de datos.
En paralelo, se estima que las exportaciones de cable trenzado de aluminio, usado en redes eléctricas y exento de una amplia reducción de las bonificaciones fiscales a la exportación, podrían duplicarse frente al año pasado hasta 40.000-50.000 toneladas en abril y mayo en conjunto.
Asimismo, las exportaciones de alambre y cable de cobre subieron un 36 % interanual en marzo; los envíos de celdas solares aumentaron un 80 % y los de baterías de ion-litio un 34 %, aunque Bloomberg advierte que la eliminación del reembolso fiscal podría ralentizar el crecimiento. Las aduanas chinas informaron además un incremento del 53 % en exportaciones de vehículos eléctricos en marzo.


